Martes, 28 Enero 2020 02:26

Ganadería: Claves para controlar la brucelosis en los rodeos de cría

La brucelosis es una enfermedad infectocontagiosa causada por bacterias del género Brucella que produce trastornos en el sistema reproductivo ocasionando pérdidas económicas en la producción ganadera, especialmente en el rodeo de vacas lecheras.

En un artículo técnico, el veterinario Víctor Vanzini (INTA Rafaela) advierte que las mayores pérdidas se producen debido a los abortos o muertes perinatales, pérdidas de lactancias de las hembras infectadas, aumento de la tasa de reposición por venta anticipada, retenciones de placenta luego del aborto o parto, sumado al consecuente gasto en medicamentos y atención profesional.

El plan de saneamiento de la brucelosis en un establecimiento apunta a cortar el ciclo de la enfermedad: para lograrlo es preciso tratar de evitar el aborto o nacimiento de terneros de vacas infectadas junto a hembras sanas.

“La transmisión de la brucelosis se produce principalmente por el contacto de un animal susceptible con materiales (abortos, restos de placenta y fluidos uterinos u otros elementos contaminados), procedentes de una hembra infectada”, explica Vanzini.

El principal problema para controlar la enfermedad es que la protección que confiere la vacuna contra la infección y el aborto es parcial. El nivel de resistencia inducido por la vacuna es inversamente proporcional al número de Brucella de campo al que está expuesto el animal, esto significa que si en el medio ambiente existe un elevado número de organismos un animal vacunado puede enfermar e incluso abortar.

“Por lo tanto adquiere relevancia la implementación de medidas complementarias para reducir la diseminación de Brucella”, destaca el veterinario del INTA.

Otra medida clave es el diagnóstico precoz, que está dirigido a identificar y aislar a las vacas infectadas para reducir la probabilidad de que aborte junto a otras sanas. El feto y materiales de un aborto, o los líquidos expulsados durante el parto normal de una vaca infectada, constituyen la principal fuente de infección y diseminación de Brucella.

“En ganado de carne con servicio estacionado, se recomienda realizar como mínimo un control serológico al momento de realizar tacto rectal para el diagnóstico de preñez”, recomienda Vanzini.

Esto es así porque la infección brucélica se activa a medida que progresa la gestación y en consecuencia el organismo producirá anticuerpos en este momento de la gestación y la probabilidad de detección será mayor y se está a tiempo para aislar a las hembras positivas evitando nuevas infecciones.

Los establecimientos con servicio continuo tienen un comportamiento similar al tambo, en consecuencia es preciso separar los toros un tiempo para estacionar el servicio y así poder implementar un plan de control.

Otra medida importante es segregar y eliminar los animales Infectados. “No es aplicable el tratamiento curativo de la brucelosis en animales, de manera que los infectados indefectiblemente deben ser sacrificados en frigorífico”, indica el experto.

En algunos casos no es posible la venta inmediata de las hembras infectadas por su estado de gestación avanzado. Ante esta situación, es imprescindible separarlas del resto del rodeo para evitar nuevas infecciones al momento del parto o aborto, para luego enviarlas a faena.

La causa más frecuente del ingreso de la brucelosis a un establecimiento es a través de la incorporación de hembras provenientes de establecimientos infectados.

“En los casos en que indefectiblemente se decida la compra de vaquillonas para la reposición, debe tomarse la precaución de comprar las hembras en establecimientos libres de brucelosis y con antecedentes de vacunación”, insiste Vanzini.

Como precaución, es conveniente extraer muestras de sangre para la realización de pruebas serológicas en el establecimiento de origen y luego realizar pruebas periódicas durante la gestación para la detección precoz de la enfermedad.

Esta medida debe adoptarse en función del período de incubación variable que tiene la brucelosis. Lo más adecuado es mantener las hembras compradas separadas del resto del rodeo y después de quince días del parto, si son negativas a las pruebas serológicas incorporarlas con el resto.

Clarín