Martes, 04 Febrero 2020 02:27

Norpatagonia: las claves que permitieron que el rinde de trigo se multiplique por diez

La frontera agrícola dio un gran avance hacia el norte del país en la última década. Sin embargo, no dejó de buscar nuevos horizontes. Por eso, intenta desarrollarse hacia el sur argentino.

La Chacra Aapresid Valles Irrigados del Norte Patagónico (VINPA), de Aapresid,  se enfoca en el ajuste de sistemas productivos sustentables extensivos bajo riego en la región y para ello se trabaja a través de una visión sistémica.

Infocampo dialogó con Magalí Gutiérrez, coordinadora del VINPA, quien brindó detalles sobre cómo se logró que el rendimiento del cultivo se multiplique por diez.

“Realmente aún estamos explorando el potencial de rendimiento de cada ciclo de trigo sembrado en esta zona. Llevamos tres años de experimentación bajo riego -Aapresid es la única entidad que está trabajando en trigo en la zona- y observamos que el mejor comportamiento se consigue con ciclos largos e intermedios. Esta campaña también encontramos que conseguimos rendimientos superiores a los 90 quintales por hectárea con ciclos cortos“, dice la técnica.

La fertilización es otro punto alto para conseguir más de 10 toneladas de rendimiento. “Estos suelos son muy deficientes en materia orgánica, con lo cual estos sistemas carecen de uno de los nutrientes más importantes para la producción de trigo que es el nitrógeno. Para este nutriente dosificamos 30 kilos de nutrientes por tonelada potencial. Aunque estamos ajustando nuestro rendimiento objetivo en la zona, ya sabemos que podemos conseguir 10 toneladas. Entonces, nuestro objetivo es 300 toneladas de nitrógeno”, dice Gutiérrez.

Sin el riego, estos rindes no podrían ser posibles. En secano, aclara Gutiérrez,  los rendimientos de trigo alcanzan a los 1.000 kilos por hectárea. “Apuntamos a láminas pesadas de riego y asegurar, mínimamente, los 650 milímetros de agua que requiere el cultivo”, explica la técnica, a lo que agrega que, más allá de un ambiente más húmedo, no hay problemas de plagas ni de enfermedades en la región.

De acuerdo a lo que sostiene la técnica, tenemos confirmado que un potencial promedio observado de 12,6 toneladas por hectárea, esto significa que tenemos pisos de 11 toneladas y techos de 15 .

“Se puede pretender alcanzar los 12,6 toneladas de manera estable. El ambiente y el manejo lo permiten”, concluye. 

Infocampo – Pablo Losada