Jueves, 16 Abril 2020 02:25

Producción y recaudos: Protocolo a rajatabla contra el coronavirus en un acopio

Lincoln. Hora 16.44. Planta de recibo y acondicionamiento de granos. El protocolo se cumple y se hace cumplir. Habitualmente, en plena cosecha, se pueden descargar más de 80 camiones por día. Hoy están con alrededor de 30 para evitar que se junten muchos.

​“Primero evitamos que se junten camiones que vienen del campo. Una vez coordinada esa logística se tienen en cuenta todas las medidas de seguridad: el camionero nos trae los papeles y toca lo menos posible, no entra a la oficina, ahí tenemos dos personas con guantes y barbijos, una que recibe y desinfecta la carta de porte, la rociamos, y otra que se encarga de la muestra, por otro lado están los que hacen el calado”, enumeró a Clarín Rural, Oscar Rodríguez, responsable de la planta de la empresa Pereda Agro en Lincoln.

Todo está estipulado para seguir trabajando pero reducir las posibilidades de contagio. “Vos imagínate que si alguno acá en la planta se llega a contagiar tenemos que irnos todos a cuarentena y cerrar todo”, advirtió Rodríguez.

Además, establecieron dos turnos, para que unos vengan a la mañana y otros a la tarde, así, hay menos gente, pero además así entra y salen de la ciudad una vez al día. Reduciendo el tránsito.

“Con los camioneros al principio nos costó, parecían medidas antipáticas o que les estábamos diciendo que ellos estaban contagiados, cuando vinieron y vieron que todos tomábamos las medidas de seguridad nos entendieron”, relató Rodríguez.

Pereda Agro es una empresa familiar surgida en 1983 dedicada a la producción de granos (trigo, cebada, maíz, soja y girasol, y también especialities como arveja, pisingallo y confitero), y también carne (cría y engorde). Además de la planta de Lincoln tienen otra en Mari-Lauquen, también en el oeste bonaerense. La producción es para el mercado local y para exportación.

“La verdad que aprendimos, y se puede”, reconoció Matías Pereda, uno de los socios dueños de la empresa, sobre cómo han podido adaptarse en el campo y en la planta donde reciben maíz y girasol en Lincoln. Y agregó: “Lo importante es la conciencia de los productores que somos el primer eslabón de la cadena, tenemos que trabajar para que no se corte la llegada de alimentos, pero hacerlo responsablemente, respetando el DNU del presidente, cumpliendo con los requisitos y siendo orgánicos, consistentes para reducir las posibilidades de que se propague el virus”.

Esta campaña, la fina fue de regular a mala, la gruesa pintaba muy buena pero las pocas lluvias de diciembre complicaron un poco todo, sobre todo los cultivos de segunda. Ahora llueve y llueve lo que está complicando la humedad con la que llegan los granos a la planta.

“La planta tiene capacidad para 7.000 toneladas, pero pasan alrededor de 17.000, si vienen con mucha humedad y hay que ponerse a bajarla no damos abasto porque si el grano viene bien lo embolsamos, pero si hay que bajarle muchos puntos de humedad que no pueden bajarse en el campo se complica la logística”, repasó Rodríguez.

El mate, la charla, dar la mano o darse un abrazo, la espera compartida tan típica de estos tiempos en el campo y la agroindustria están en una siesta obligada. Pero volverá. No creo que a ser igual que antes, pero de seguro volverá.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda