Viernes, 17 Abril 2020 02:27

Sembrar cultivos de servicio “desde el aire”: las experiencias de manejo en cada región

Los cultivos de servicios (CS) son una herramienta cuya adopción por parte de los productores crece campaña tras campaña. Las siembras aéreas en cobertura total de estos cultivos aparece como alternativa interesante para potenciar sus beneficios, pero que debe ajustarse a cada objetivo y ambiente. Un relevamiento de Aapresid cuenta cómo resulto esta experiencia en diferentes regiones del país.

En el sudoeste chaqueño (NEA), el ingeniero Leandro Zilli aprovecha las siembras aéreas para incluir cultivos de servicio de gramíneas -centeno o trigo - sobre maíces en pie en lotes que van a soja. También está probando siembras de leguminosas -vicia villosa y melilotus alba- en lotes de soja que van a maíz. “En este último caso hemos encontrado fallas en la nodulación, por lo que este año vamos a apuntar a mejorar la inoculación, un factor que creemos es clave en el éxito con CS de leguminosas”, explica Zilli.

Las siembras aéreas de cobertura total, ya sean con avión o mediante equipos terrestres neumáticos, permite adelantar la siembra hacia abril y aprovechar la mejor disponibilidad hídrica respecto de las siembras de invierno, que en el NEA -y luego de maíz de tardío- pueden retrasarse hasta julio.

Con el mismo objetivo pero en la zona de Bandera (Santiago del Estero), el ingeniero Esteban Jauregui realiza siembras aéreas de triticale o centeno en marzo o abril sobre maíces de segunda. Con mirada prospectiva, Jáuregui advierte que “uno de los desafíos de la siembras aéreas estará en lograr adelantar al máximo la siembra del CS sin competir con el cultivo de verano en pie”.

Según Zilli, “cuando se hace correctamente, la siembra aérea permite lograr tan buenos resultados como la terrestre y con un costo menor, pero hay que saber elegir la mejor herramienta en cada situación. En nuestro caso, una de las claves del éxito es asegurarnos de tener humedad en superficie al momento de la siembra y cierta certeza de que habrá una lluvia posterior. También destaca la importancia de sembrar cuando haya llegada de luz al suelo (al menor 30%) y sin escatimar la cantidad de semilla por hectárea.

Además de lo agronómico, ambos suman dos aspectos a no subestimar: la adecuada técnica de pilotaje y buena regulación de la maquinaria, lo que exige capacitación permanente y la elección de proveedores especializados.

Sur de Buenos Aires

Javier Irastorza, productor de la Regional Aapresid Bahía Blanca, trabajó junto a la AER INTA Bahía Blanca evaluando este tipo de siembras en su campo. Comenzaron con siembra aérea de mijo y moha en la ventana que queda entre la cosecha de la arveja (diciembre) y la siembra del trigo. Sin embargo, hasta ahora no han logrado superar a la siembra terrestre. “En nuestra zona no es fácil encontrar las mejores condiciones de humedad ambiente (mínimos de 40-50%) y precipitaciones para lograr implantaciones exitosas”, cuenta.

También probaron con vicia villosa, centeno y raigrás tetraploide, siendo este último el que mostró los mejores resultados. “Su nacimiento tardío de febrero y adaptación natural a la zona -de hecho es una de las malezas imbatibles- habilita siembras áreas de raigrás, lluvia mediante” explica.

En Necochea, el ingeniero Luciano Cardenau ha utilizado las siembras aéreas para implantar vicia villosa pura o consociada con avena sobre maíces en pie, para sembrar posteriormente maíz o sorgo. En su experiencia, “las consociaciones han dado mejores frutos respecto al control de malezas, especialmente cuando logramos una buena distribución de semillas, para lo cual hacemos siembras en cobertura total con equipos terrestres neumáticos tipo Altina”.

“Sobre maíz, la siembra aérea es la única alternativa que tenemos para implantar CS en la zona, ya que nos permite anticipar la siembra cuando todavía hay buenas condiciones de humedad y temperatura” afirma Cardenau.

Según Cardenau, no sólo las lluvias son condición necesaria para lograr implantaciones exitosas con siembras aéreas. La buena humedad ambiente y la cosecha temprana del maíz son importantes para asegurar el "despegue" de los CS. En esa línea, el productor necochense se anima a más y habla de las siembras "ultra tempranas" como alternativa a explorar en la región: “Las siembra aérea cuando los cultivos estivales (girasol o maíz) están con 4 o 5 hojas coincidiría con un momento donde normalmente hay buena humedad. Además, llegaríamos a la cosecha de gruesa con los lotes limpios de malezas”.

Centro de Buenos Aires

Bernardo Romano es miembro de la Regional Aapresid Bragado-Chivilcoy, y si de algo sabe, es de cultivos de servicios. Usa tanto altina como avión para sembrar vicia villosa entre soja de segunda y maíz temprano o tardío. “La siembra aérea me permite maximizar los beneficios de los planteos siempre verdes: mantener vivas las micorrizas, eliminar la aplicación de fitosanitarios en presiembra del CS, además de bajar costos”, destaca. Sin embargo, sigue recomendando la siembra terrestre cuando no haya pronósticos de lluvias, o bien para CS multiespecies, que incluyan semillas de diferente peso específico.

Romano también pone el foco en la regulación de la maquinaria, densidad de siembra e inoculación en leguminosas - en su caso doble para siembras aéreas- como claves del éxito. En caso de CS multiespecies es importante elegir variedades de similar peso de semillas. En esa línea, asegura que “uno de los desafíos de la siembra aérea vendrá sin dudas de la mano de las empresas proveedoras, desarrollando mezclas homogéneas y peleteado de semillas, e incluyendo tratamientos de inoculación y curado”.

Desde la Regional Aapresid América, el ingeniero Martín Liggera hace siembras aéreas de mezclas de vicia villosa con gramíneas (avena, centeno o raigrás) sobre maíces tempranos o tardíos, además de CS para pastoreo sobre sojas. “Entre otros beneficios, con la siembra con avión eliminamos el pisoteo. Sin embargo, puede haber problemas de control con herbicidas pre emergentes y de deficiencias de P, ya que no permite la fertilización”, recuerda. Por eso, para asegurar una experiencia exitosa Liggera recomienda usar esta herramienta en lotes limpios y con buen contenido del nutriente, siembras tempranas para facilitar el establecimiento del CS y un buen ajuste del ancho de trabajo del avión.

Córdoba

Además de vicia, centeno, triticale y trigo, el ingeniero Diego Charaviglio prueba avena strigosa y tillage radish, bajo la premisa de “encontrar los CS que mejor se adapten al centro-norte de Córdoba”. Siembra con equipo altina, que le aporta muy buena capacidad de trabajo y la posibilidad de entrar al lote en cualquier momento.

“Vemos buenos resultados en la competencia con malezas, cuidado del suelo, reducción en uso de agroquímicos y del impacto ambiental”, explica. Sin embargo, la siembra terrestre aporta seguridad ya que, en general, no falla. Por eso Charaviglio recomienda complementar ambas herramientas según objetivo y situaciones: “En zonas de peladares o bajos complicados donde necesito garantía de implantación, voy lo seguro y siembro terrestre”.

Charaviglio también cree que el éxito de la práctica depende de la uniformidad y buena distribución de la semilla, y es otro de los que pone la lupa en la humedad relativa ambiente: “Después de la primera lluvia post siembra, la HR debe mantenerse por encima del 55/60% para asegurar que el brote permanezca hidratado y no muera después de germinar”.

En el sur de Córdoba, el ingeniero Gaston Gaydou reserva la siembra aérea para gramíneas como centeno. “En nuestros planteos es muy útil ya que es la única forma de ubicar un CS después de un maíz tardío. Tras algunas experiencias erráticas, para vicia villosa sigo eligiendo la siembra terrestre”.

El abanico de posibilidades de las siembras aéreas es grande. Pero más allá de cada experiencia individual, todos coinciden en que no hay "recetas mágicas" ni tecnologías infalibles, y que la clave del éxito no está en una herramienta específica sino en tener objetivos claros, de manera de elegir la mejor estrategia para cada situación.

Clarín