Miércoles, 06 Mayo 2020 02:27

Poroto negro con arancel 0: un cupo mexicano de 100.000 toneladas despierta expectativas

Un cupo de poroto negro que Argentina adjudicó a México libre de aranceles, y que el presidente Alberto Fernández celebró por redes sociales junto al canciller Felipe Solá no es nuevo. Pero los productores de esta economía regional, con fuerte predicamento en el noroeste, tienen fe de que este año la oportunidad mejore sustancialmente. Esperan que, aunque no se completen las 100.000 toneladas, el efecto en el mercado sería notable, al diluir la dependencia de Brasil, que se lleva el 90% e “impone” precios en el orden de los 600 dólares por tonelada.

“Es una oportunidad excelente, porque ayuda a cotizar mejor a esta especialidad de economía regional, para que no dependa tanto de Brasil, que regula su demanda desde una posición muy dominante sobre la producción argentina”, dijo Diego Ruiz, productor de Paramérica Legumbres, una empresa que siembra 12.000 hectáreas de poroto negro y exporta unas 30.000 toneladas al año.

En tanto, Miguel Medina, presidente de la Asociación de Productores de Legumbres del NOA, también destacó la posibilidad de competir en igualdad arancelaria con Estados Unidos, “con el 45% fuera de este convenio se hace imposible”, dijo, y destacó que “lo importante es participar en este mercado, para evitar la dependencia con Brasil, y porque aumentar los destinos externos es lo que nos permitirá crecer”.

El incipiente viento de cola es una demanda mayor de proteínas vegetales que llevó el precio de la tonelada en Estados Unidos a más de 1.000 dólares, lo cual acerca a la expectativa planteada por el Gobierno de 140 millones de dólares, considerando no sólo a México sino a todos los destinos.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, asumió que en 2017 se había establecido un cupo similar con arancel cero, pero dijo que “se abrió tarde, ya se había vendido mucho a Brasil y quedaba poco saldo exportable”. Con todo, ponderó ante Clarín que “la negociación iniciada en enero por los cancilleres Solá y Marcelo Ebrard, su par mexicano, más la situación de mercado que se está abriendo auguran perspectivas superiores a los antecedentes".

Datos oficiales del servicio de la Administración Tributaria de México dan cuenta que en 2012 se embarcaron 13.000 toneladas de poroto negro a tierras aztecas, pero desde entonces el flujo ha sido bastante errático. En 2015 se volvieron a exportar 480 toneladas, en 2017 hubo otro “pico” de 10.000 toneladas, y en 2018 se alcanzó un volumen de 4.100 toneladas. Como en 2013, 2014, 2016 y 2019 no se exportó nada, la cuenta da un promedio de poco más que 3.000 toneladas anuales.

Tanto Neme como Ruiz y Medina contextualizaron las expectativas no sólo en la condición de arancel cero del acuerdo sino también en los cambios de consumo como efecto del coronavirus. Por caso, New York Times reflejó que los “estadounidenses llenan sus alacenas con frijoles, debido a la pandemia”. Y destacó que “a nivel industria, los envasadores y empacadores han visto un aumento del 40% en las ventas”, según dijo Tim McGreevy, quien trabaja en el negocio de alimentos secos.

El diario neoyorquino advirtió que los frijoles empezaban a volverse más populares aun antes del coronavirus. El consumo de frijoles secos en EE.UU. ha aumentado en los últimos años, a 4 kilos per cápita en el 2018 comparados con los 3 kilos del 2015, de acuerdo con cálculos del Gobierno.

Dos casos testimonian que el salto de consumo está siendo mayor ahora, en el marco de la pandemia. Contaron que “en Goya Foods las ventas de frijoles negros han aumentado hasta un 400 por ciento”. Y Steve Sando, director de Rancho Gordo, un proveedor de porotos en Napa, California, recibía de 150 a 200 pedidos por día de sus frijoles de especialidad. Pero en algunos días de la cuarentena la compañía recibió hasta 1.700 pedidos diarios”.

Ese escenario ya elevó los precios FOB de poroto negro en Estados Unidos a 1.050 dólares por tonelada, con lo cual el Gobierno y los protagonistas del sector privado tienen la expectativa de que el FOB argentino cotice a un promedio de 850/900 dólares.

Para nuestro país, Brasil es el principal comprador histórico del poroto negro, insumo principal de la feijoada (frijolada, en español), el plato nacional del gigante sudamericano, que es el país que realmente mueve la demanda y el precio FOB argentino, hoy en 580 dólares, según el ministerio de Agricultura estipula para el cálculo de retenciones del 5%, un tributo que disminuye lo que llega al productor. En marzo hubo un salto del FOB a 620 dólares por tonelada, por una puntual importación de Cuba, pero en general no ha subido más allá de los 700 dólares.

Como Argentina produce habitualmente unas 150.000 toneladas anuales, los números evidencian que si México importara las 100.000 toneladas del cupo, movería notablemente el amperímetro de esta economía regional. Pero los productores y el Gobierno estiman que aunque no se llegue a completarlo, los efectos sobre el precio FOB argentino ya serían favorables.

“Con un buen porcentaje de ese cupo, aunque parcial, la demanda adicional de México actuaría como un transferidor de precios”, destacó Ruiz. Y Medina calculó que “si traccionan las compras desde América del Norte y el Caribe, los 600 dólares que ofrece Brasil se podrían elevar a un promedio más cercano a los 1.000 dólares para todas las exportaciones argentinas de poroto negro”.

Los productores destacan que un aspecto clave es que el cupo rige como para que los embarques argentinos lleguen hasta el 30 de noviembre. Sucede que aunque ya se haya abierto, las compras efectivas comienzan en nuestra primavera, luego de que México primero consume su producción de entre 300/400 mil toneladas y después compra otras 200 mil toneladas para completar su demanda interna, en general a Estados Unidos y Canadá.

“En esa franja de tiempo como mucho podemos exportar 30.000 toneladas, por la capacidad de procesamiento empaque y logística”, lamenta Ruiz, titular de la principal planta la exportadora del país. Explica que “México recibe los primeros embarques a mediados de agosto, con lo cual desde aquí podemos embarcar desde el 15 de julio al 15 de octubre, porque los fletes marítimos tardan entre 30 y 45 días”.

Quizás si los buenos oficios diplomáticos del Gobierno lograran prolongar ese período en el almanaque, los fletes podrían tener un mejor margen para llegar a los puertos mexicanos antes de diciembre.

Si se extendiera el plazo estipulado unos meses más sería muy auspicioso para los productores argentinos de poroto negro, en principio porque tendrían más tiempo para efectivizar los embarques. Pero también porque, de sostenerse una posibilidad más amplia en el tiempo, les permitiría apostar a una mayor producción. Neme señala que “con riego, en el NOA se podrían hacer dos cultivos anuales y llegar tranquilamente a las 200 mil toneladas".

Incluso, la mayor demanda sostenida podría generar nuevas zonas productivas, porque se trata de un cultivo fácilmente adaptable a regiones cordobesas y del oeste bonaerense, que se podrían sumar a las 130 mil hectáreas que hoy se siembran en el sur de Salta, Tucumán y Santiago del Estero.

Clarín