Lunes, 11 Mayo 2020 02:29

En el rinde del trigo, la fecha de siembra incide más que la densidad

Por Ricardo Maich.

El cultivar de trigo elegido, la fecha y la densidad de siembra, y el manejo nutricional e hídrico son decisiones que los productores toman con tal de alcanzar el máximo rendimiento en grano, con una aceptable calidad agroindustrial.

Para un dado cultivar de trigo, tanto un exceso como un defecto de semillas viables sembradas por unidad de superficie pueden alejarnos del rendimiento alcanzable. Para lograr este objetivo es necesario determinar la densidad óptima, o la menor densidad que posibilita maximizar el rendimiento en grano.

Para una dada variedad de trigo, su densidad óptima varía según la región triguera en la que se lo cultive, fecha de siembra, tipo y manejo del suelo. Aun cuando se retenga que está dicha la última palabra en cuanto a la densidad de siembra óptima en trigo, el mejoramiento genético posibilita la obtención de nuevas variedades que no necesariamente se encuadran en los paradigmas vigentes.

En los cultivos regados y fertilizados con nitrógeno por encima de la dosis de base, el rendimiento en grano respondió lineal o cuadráticamente a medida que se incrementó la densidad de siembra, ubicándose la densidad óptima alrededor de las 300 semillas viables por metro cuadrado. Las densidades consideradas como óptimas en secano fluctúan entre las 125 y las 215 semillas viables.

Ensayo

El objetivo de este estudio fue determinar el efecto de la densidad y de la fecha de siembra sobre el comportamiento agronómico de cuatro cultivares de trigo con distintos ciclos biológicos cultivados en secano en la región central semiárida de la provincia de Córdoba.

El ensayo comparativo de rendimiento en trigo se realizó durante 2019 en el Área Experimental del Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de Córdoba (FCA-UNC).

Se evaluaron los siguientes cuatro cultivares comerciales de trigo para pan: ACA 906 (ciclo corto), Klein Liebre (ciclo intermedio), Baguette 801 y Klein Guerrero (ambos de ciclo largo). Las densidades de siembra usadas fueron dos: 100 y 200 semillas viables m-2.

Los materiales se sembraron en dos fechas, el 12 de mayo y el 17 de junio de 2019.

Se midieron o estimaron las siguientes variables: rendimiento en grano y en biomasa aérea con humedad de cosecha (kg ha-1), índice de cosecha (%), peso de 1000 granos (g), número de granos y espigas m2 y número de granos espiga-1. D

Del total de agua que el cultivo tuvo a su disposición, entre el 20 por ciento (primera fecha de siembra) y el 30 por ciento (segunda fecha de siembra) provino de las precipitaciones que acontecieron durante su ciclo biológico. Que haya diferencias entre medias es tan significativo como que no las haya.

Resultados

La significancia estadística observada en cuanto a la elección del cultivar y la fecha de siembra sobre el rendimiento en grano brindan una lectura directa de los resultados obtenidos. Hay cultivares que rinden más que otros y que un adelanto en la fecha de siembra trae consigo más altos rendimientos.

Distinto fue el caso en cuanto al efecto de la densidad de siembra sobre la producción de grano. Desde el punto de vista estadístico, sembrar 200 o 100 semillas viables por metro cuadrado pareciese dar lo mismo.

Pero la no significancia estadística no se corresponde con la significancia socioeconómica que significa sembrar más alimento sin tener como contrapartida más alimento. El peso promedio de mil granos para los cuatro cultivares evaluados fue 34 gramos. La siembra de 100, 200 o 300 semillas por metro cuadrado se corresponden con la siembra de 34, 68 o 102 kilogramos por hectárea.

Por lo general se siembran unas 250 semillas metro cuadrado u 85 kilos por hectárea, en función del peso promedio del grano antes mencionado. Bien se podrían “ahorrar” unos 50 kilogramos de grano, sin por ello incidir de manera significativa sobre el rendimiento a cosecha, y obtener harina para 45 kilos de pan.

En conclusión: elección de varietal y fecha de siembra priman entre las decisiones de manejo de un cultivo de trigo en secano en la región central semiárida de la provincia de Córdoba.

El autor es docente e investigador de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC.

La Voz del Interior