Miércoles, 13 Mayo 2020 02:27

Maquinaria agrícola: Lo que mata es la humedad

Los maíces de segunda ya están completando su ciclo, y para aprovecharlos de la mejor manera, debemos considerar numerosas variables. A partir de ese análisis, podemos ejecutar una matriz o tablero de control, que pemitirá tomar la decisión más acertada a la hora de definir acciones y/o estrategias de uso que no perjudiquen a futuro, nuestra tarea de alimentar al rodeo de la mejor manera.

Hoy sabemos que probablemente tengamos muchas variables en la matriz productiva y de costos. Y por otra parte, aparecen cada día más alternativas de uso, antes no consideradas.

Por otra parte, es importante tomar decisiones sostenibles en el tiempo, que no alteren nunca el equilibrio que logremos en nuestra matriz productiva. Por ello es fundamental hacer un listado de los pros y los contras que ofrece cualquier alternativa de uso de los granos que consideremos como interesante a futuro.

Dicho esto, numeramos los factores a analizar en los maíces de segunda a la hora de planificar su uso y disponer de ellos.

Lo primero a analizar es el grado de riesgo que representa una zona húmeda y fresca en cuanto a la cosecha de grano. El riesgo de caída o vuelco de plantas no es menor, aunque este problema se puede resolver desde la cosechadora y su cabezal, pero con complicaciones. Es decir dificulta la tarea en la trilla.

El otro punto y qué sí representa un incremento en el costo de la comercialización, es la falta de caída en el porcentaje de humedad que sufrirá el grano a partir de ahora, es decir en la última etapa del cultivo. Y la dificultad de cosecha que se genera con un incremento en el índice de granos partidos cuando la humedad deja de ser óptima.

Esto hace que el trabajo de las cosechadoras se haga más dificultoso. Pero ahora sí,  esto representa un costo adicional por castigo en la comercialización.

El tercer punto que hasta ahora no consideramos y que puede ser limitante a futuro, es la presencia de micotoxinas en los granos cosechados. Ello es debido al exceso de humedad en el momento de cosecha. Si bien estas micotoxinas en la alimentación de rumiantes pueden no representar dificultad o impedimento (en la alimentación de porcinos por ejemplo), no está mal ejercitar la inocuidad de los alimentos que producimos para la alimentación de nuestros rodeos.

En realidad, las micotoxinas están presentes en muchos de los alimentos que se utilizan en los rumiantes . No obstante ello debería tener un giro en el mediano plazo, a fin de mejorar la calidad del producto.

Por lo antes dicho y siguiendo una línea de pensamiento que alguna vez establecimos, es que se define la cosecha de grano con alto contenido de humedad, como la mejor alternativa de uso para maíces de segunda, siempre y cuando se lo destine a alimentación animal. En caso que el destino sea comercialización fuera del mercado de forrajes, no tenemos más chances que correr los riesgos de practicar una cosecha convencional.

Dicho esto, fijamos los parámetros de cosecha entre el 24 y el 30% de humedad para cosecha como grano húmedo.

La primera pregunta es ¿por qué estos valores de humedad?  ¿se puede salir de esos rangos? La respuesta es sí se puede, pero siempre con un nivel de pérdidas que debemos evaluar para tomar las decisiones correctas.

En el caso que el grano esté por debajo del 24% de humedad, debemos considerar que comienza a perderse el efecto de mayor absorción de nutrientes y degradación más eficiente del almidón a nivel de rumen.

Debido al mismo motivo, es decir, que se hace más lenta e ineficiente la degradación ruminal, es que pasa mayor proporción de almidón al resto del tracto digestivo, con el riesgo de que mucho del mismo termine en las heces, encareciendo el sistema de alimentación.

Si por el contrario nos excedemos del 30% de humedad, el riesgo será que aún no se haya alcanzado el nivel máximo de carga de almidón, perdiendo energía de tal manera que se incrementa el costo total por unidad energética.

En referencia al quebrado del grano que se cosecha con alto contenido de humedad, (30%) consideramos que el mismo no podrá destinarse a otro uso que la alimentación animal.

Asimismo, es bueno señalar que el silaje de grano húmedo se conserva mejor con el grano partido que con el grano entero.

En lo referente al momento del quebrado del grano, muchas veces nos preguntamos por qué quebrar el grano en el momento de cosecha que es cuando tiempo apremia. En tal sentido, no debemos olvidar que luego, en el momento de suministrar el forraje, resulta mucho más engorroso hacer ese quebrado.

Es decir, quebrar diariamente para confeccionar la ración es más engorroso que hacerlo en el mismo momento de la cosecha.

Si bien esto nos demorará en la recolección, estaremos haciendo la misma de manera anticipada y contaremos con más tiempo para ejercitar un proceso de producción y utilización de los recursos forrajeros de acuerdo a su época de producción, destino y forma de uso.

En definitiva, quebrar el grano sin perder de vista su humedad, es importante para aprovechar mejor el alimento. Y elegir el momento para hacer el quebrado es importante para facilitar la logística y hacer un mejor uso del tiempo.

Clarín – Pablo Cattani