Martes, 19 Mayo 2020 02:26

El “espejismo” de la carne: una faena alta, pero que no es rentable para la cadena

La Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra) advirtió que la cadena cárnica permanece con múltiples problemas que afectan la rentabilidad y sustentabilidad tanto de los ganaderos como de la industria, y deslizó que mirar solo la foto de los datos de faena de abril puede llevar a conclusiones equivocadas.

En su editorial mensual, el presidente de Fifra, Daniel Urcía, comparó esta situación con un “espejismo”: los valores de faena parecen mostrar una realidad que no es precisamente la que está viviendo el sector.

Por eso, Urcía desmenuzó los problemas que atraviesa la cadena cárnica desde el campo hasta los mostradores de las carnicerías y supermercados.

Panorama

Como primer punto, Urcía aclaró que si bien la faena vacuna mostró un nuevo crecimiento en abril, hasta alcanzar el sacrificio de 1,2 millones de animales, la realidad es que el nivel diario de actividad en los frigoríficos cayó cinco por ciento con respecto a marzo y a febrero.

“El crecimiento en el número absoluto fue consecuencia de que hubo más días hábiles, pero en realidad la faena diaria fue menor”, sintetizó

De todos modos, la realidad es que los niveles de actividad en los frigoríficos son buenos, en una tendencia sostenida en gran medida por la mejora del consumo interno, que está demandando entre cuatro y cinco kilos por habitante más (en su equivalente anual) gracias a un precio de la carne bovina muy competitivo respecto a otros sustitutos.

La carne porcina, por caso, es la que más está sufriendo una baja en su demanda.

El problema es que, con menos participación de la exportación en el negocio, “la demanda interna por fortuna absorbe todo lo que se le ofrece, pero ajusta por precios y eso afecta a toda la cadena productiva que sigue enfrentando problemas de pendiente y necesaria solución, entre otros, los fiscales”, subrayó Urcía.

Gordos con números flacos

En este contexto, el titular de Fifra recordó que “cantidad no es sinónimo de rentabilidad”.

Según Urcía, el volumen ayudó a reducir costos y sirvió para amortiguar los efectos del coronavirus, pero el escenario a futuro es incierto.

Entre otros factores que indicen negativamente está una fuerte caída del valor de recupero de faena, la disposición de los cueros que genera costos cada vez más altos, la pérdida de valor de las menudencias, sebos y huesos. Todo esto conlleva a que el matarife tenga que pagar por el servicio de faena y a que la industria también tenga mayores costos productivos.

“El ajuste de precios de la carne y esa suba de costos se trasladó al precio de la hacienda en mayor medida que al precio de venta al público. En ese marco la suba en los valores del pago a cuenta de IVA, herramienta ideada para controlar la marginalidad, complica aún más la situación del titular de faena generándole saldos técnicos de ese impuesto”, alertó Urcía.

Y continuó: “Para completar el cuadro de complicaciones, debemos hacer referencia también al problema logístico por falta de contenedores y capacidad en buques lo que ha hecho que la demanda por uso de almacenamiento de frío haya crecido notoriamente, con costos en alzas y precios de venta en baja”.

En este contexto, Urcía insistió en que “el número de faena de abril es solo un espejismo de la verdadera situación en que se encuentra el sector, que termina perjudicando a los eslabones productivos, tanto al ganadero como al frigorífico”.

La Voz del Interior