Viernes, 12 Junio 2020 02:40

Expropiadores y no, la pequeña grieta que abrió el caso Vicentin en el Gobierno

El Gobierno decidió bajarle el tono a la discusión por el futuro de la agroexportadora Vicentin. Dejó de lado la palabra "expropiación", y ahora habla de "rescate". "El presidente está dispuesto a escuchar ofertas superadoras", reconoció el gobernador de Santa Fe Omar Perotti, presente en el encuentro de esta tarde entre Alberto Fernández y Sergio Nardelli, principal accionista de la firma agroexportadora. ¿Esto quiere decir que el Gobierno descartó ya el proyecto de expropiar la compañía santafecina? La conclusión dependerá del lado del que llegue la respuesta. El caso abrió una pequeña grieta interna. 

Quienes más apoyan esa idea advierten que "el proyecto está absolutamente vivo", y que su llegada al Congreso es cuestión de días.

"No cambió absolutamente nada. Todo sigue como en un principio, pero con esta posibilidad como horizonte", afirmaron las fuentes consultadas por El Cronista. 

Para ellos, hablar de expropiación o no es tan solo una variable. "Lo importante -dicen- es que el proyecto siga adelante y eso es lo que ocurrirá". Además, consideran clave que el proyecto se corporice en el Congreso. Es una suerte de no mostrar que se dio un paso en falso, más allá de la suerte que luego corra la iniciativa.

Del otro lado se paran aquellos que hubieran querido que este proceso se llevara adelante de otra forma, tal vez con este mismo diálogo de hoy en la residencia de Olivos, pero previo a un anuncio de expropiación intespestiva. 

El encuentro en persona, dicen, sirvió también para mostrar un cambio de dirección, al menos hacia afuera. Ayer por la mañana, el propio Fernández le dijo a Nardelli -en ese caso por vía telefónica- que "la expropiación es necesaria". 

Durante la tarde del miércoles algo cambió y se decidió una modificación clave. El malestar que generó la dura determinación en parte de la sociedad -en particular en la localidad de Avellaneda, en Santa Fe, donde funcionan las oficinas centrales de Vicentin-, sumado al fuerte rechazo que se dio por parte de casi todo el arco empresario y parte de la política, provocó una necesidad de cambio. 

Entonces se pactó un nuevo encuentro, ahora en persona, y para definir algunas cuestiones sobre el futuro de la empresa. 

Tal como adelantó El Cronista, la intervención continuará su curso, aunque ahora bajo un manto de concenso entre el Gobierno y la propia empresa. El plazo de este proceso seguirá siendo de 60 días, tal como fue especificado en el DNU que se publicó para este caso.  Y durante ese lapso se revisarán todas las cuentas y comenzarán a analizar las diferentes opciones para saldar la deuda de u$s 1350 millones que tiene Vicentin tanto con bancos nacionales, como internacionales y grupos de productores. 

Los bosquejos respecto de cómo sería la nueva compañía están bastante avanzados. 

Dentro del nuevo esquema, YPF Agro continuará teniendo una preponderancia clave, como también se había previsto en un primer momento. Pasará a ser parte del grupo accionista -posiblemente contará con la mayoría accionaria-, aunque para que esto ocurra previamente el Gobierno deberá determinar que ahora esa subsidiaria -de gran consideración en el mundo agropecurio- se transforme en una empresa. 

Un tercer jugador que podría aparecer en el horizonte es la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), tal vez sin tanto renombre para los que están fuera del negocio, pero que se encuentra entre los 10 mayores exportadores de este mercado a nivel local. 

La entidad, que agrupa a cientos de productores, le reclama a Vicentin nada menos que $ 4.929 millones de pesos. Una de las posibilidades que se baraja es que ACA también ingrese como socio a cambio de esa deuda, aunque todavía no está claro si será por el total o cobrará parte de la deuda y el resto lo recibirá en acciones. 

Uno de los objetivos iniciales del Gobierno será poner en orden las cuentas con los pequeños productores que sufren las deudas que actualmente Vicentin tiene con ellos. Así como muchos se pronunciaron en contra de la medida que anunció inicialmente el Gobierno, la realidad indica que también muchos otros entendieron que era el camino más directo al cobro de sus deudas, algo por lo que vienen luchando desde hace tiempo. 

Los grandes acreedores también están en el radar, pero su situación será diferente. Con ellos seguramente se deba abrir un canal de diálogo y comenzar a renegociar ese rojo, aunque la intención clara del Gobierno es también llegar a un acuerdo con ellos.

El Cronista – Matías Bonelli