Jueves, 18 Junio 2020 02:26

Forrajes: ¿qué busca la nueva generación de contratistas en una picadora?

Los Cofanelli prestan servicios de picado de cultivos forrajeros en un área que va desde el centro sur de Córdoba hasta el sur de Santa. También son productores; trabajan 500 hectáreas destinadas a la ganadería (engorde a corral) y agricultura en la localidad de Colonia Almada. A punto de recibirse de ingeniero agrónomo, Bruno, de 24 años, trabaja junto a su padre Hugo, quien reúne más de 20 años de experiencia como contratista forrajero. Para ellos, la tecnología de precisión es un camino que no tiene reversa. “El futuro de las explotaciones productivas está asociado a estas herramientas”, afirman.

La constante búsqueda de calidad de picado ha convertido a los Cofanelli en históricos y fieles usuarios de las picadoras de la marca alemana Claas. En Silo Reserva, como se denomina la empresa, hoy la estrella es una Jaguar 960.

"Un maquinón", dice Bruno y destaca la mecánica, “con un motor impresionante que no falla nunca”, y el cracker “que tiene una forma de corte muy provechosa”. En su opinión, el partido de granos que logra el equipo hace la fibra más larga, lo que deriva en un picado más simple y un resultado de mayor calidad desde el punto de vista nutricional.

Tecnología, a “full”

Hace un par de años los Cofanelli se volvieron fanáticos de la agricultura de precisión. “Extraemos los mapas de rendimiento y se los mandamos por correo a los clientes que lo requieran. Como contratistas nos sirve mucho porque es un servicio más que le ofrecemos al productor”, comenta Bruno que como futuro profesional de la agronomía es un entusiasta de las herramientas digitales aplicadas a la actividad productiva.

"Sin duda yo formo parte de una nueva generación de productores interesados en este tipo de tecnologías. Pero además influye mucho ser un profesional del agro, que creo son los que quizás más entienden el provecho que se puede obtener de todos estos instrumentos", agrega Bruno.

Como prestador de servicios desde Silo Reserva, argumenta que son los grandes establecimientos y productores de punta con asesores técnicos a cargo de la explotación los que más solicitan los datos georeferenciados que provee la picadora alemana.

"Los clientes más grandes y tecnificados suelen ser quienes más valoran y comprenden la importancia de este servicio. Allí generalmente hay profesionales detrás que ni bien terminamos el trabajo quieren tener toda la información a su disposición para su clasificación y procesamiento", confiesa Cofanelli, cuyos clientes se dedican en un 90 por ciento a la producción de carne y el resto son tamberos.

Disponibilidad

Pero en su opinión, son los pequeños y medianos productores quienes más deberían emplear estas herramientas.

"El precio de los insumos aumenta cada vez más y es hora de saber administrar muy bien los recursos. Sobre todo en explotaciones más chicas, donde los números son más finos. Ahí la eficiencia potencia el éxito de la empresa", opina el contratista y reconoce que la clave está en contar con profesionales que puedan procesar los datos para convertirlos en información útil.

Pare resolver, justamente, esta necesidad y terminar de cerrar el círculo virtuoso de la tecnología de precisión, Claas Argentina acaba de lanzar un nuevo servicio que incluye la interpretación de los datos georeferenciados que recopilan y transmiten sus equipos.

A través de un acuerdo con la empresa Formagro SRL, los pequeños y medianos productores ahora pueden convertir los datos que dan las máquinas en mapas de productividad por ambientes, recomendaciones para el uso variable de insumos o análisis estadísticos para la evaluación de curvas de respuesta y ajustes en la estrategia de precisión. De esta manera, con tecnología de punta y manejo eficiente de datos, productores de diversas escalas pueden acceder a una mejora continua de su producción.

Recursos

Con maíces que pueden dar hasta 45.000 kilos de materia verde, los Cofanelli insisten en la utilidad de los mapas de rendimiento. Además, “tenemos una sembradora con dosificación variable con la que hacemos agricultura por ambientes”, aclara Bruno. A través del sistema Agrocom Map, la picadora recopila los datos de rinde alcanzados en cada microparcela del lote “y eso nos permite saber dónde tenemos la mayor productividad, cuál es el híbrido que rindió más y qué explica las diferencias en los resultados”, analiza.

Pero hay otras tecnologías que equipan a la picadora alemana que también resultan de gran utilidad para estos contratistas. Es el caso del sistema Auto Fill: “La incorporación de cámaras y sensores en la jirafa ayuda un montón a reducir las pérdidas en el picado”, comenta Bruno. Y destaca también la terminal Cemos, a partir de la cual se puede conocer al instante cuánta materia seca posee el maíz que va ingresando a la máquina para automáticamente ir ajustando el largo del picado y de esta forma obtener el promedio ideal de 35 por ciento de materia seca.

"Por eso es muy necesaria la capacitación. Debemos ser conscientes de la tecnología de última generación que existe y de todo el provecho que se le puede sacar", insiste Bruno, un convencido de que este es el camino para lograr mayor eficiencia, productividad y rentabilidad.

La Voz del Interior