Martes, 23 Junio 2020 02:45

Vicentin: “No pedimos el salvataje del Estado y el plan de Perotti es peor que el anterior”

En el día que la familia Vicentin retomó el control de la empresa- tras dos semanas de intervención- estatal- uno de los directores, Maxi Padoan –hijo de uno de los referentes del Grupo y ex presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Alberto Padoan- salió al cruce de las afirmaciones del Gobierno y del propio presidente de la Nación, Alberto Fernández, sobre la necesidad de que actúe el Poder Ejecutivo o Legislativo del Estado en este caso. Padoan, miembro del comité ejecutivo del grupo empresario, que habló con Clarín como vocero autorizado por sus pares del directorio, se apoyó así en una de las consignas centrales del banderazo del sábado en diversas ciudades del país. Sabe que esas manifestaciones habrían motivado al Gobierno a dejar de lado la inicial intención de expropiar la empresa.

Pero Padoan también critica la eventual solución que ahora plantea el Gobierno: darle lugar a una “idea superadora” del gobernador santafesino, Omar Perotti.

“El plan de Perotti -dijo el empresario- nos llevaría a una expropiación peor que la anterior, porque están proponiendo tres interventores con un tiempo indeterminado. Una representante de la Dirección de Personas Jurídicas dijo que lo pedíamos nosotros. Están dando información confusa y contradictoria y están queriendo que esos interventores, que el juez estableció como veedores, actúen sin plazo y tendrían la potestad de hacer una oferta a los acreedores en el proceso concursal.

-El presidente Alberto Fernández argumenta que Vicentin le pidió un salvataje…

-Eso no es real, es una falacia. En ningún momento pedimos un salvataje del Estado. Todas las conversaciones previas al primer anuncio que tuvimos con el gobernador Perotti y el ministro Daniel Costamagna fueron en el sentido de que teníamos varias propuestas de distintos grupos que estaban estudiando los números de la empresa para ver alguna solución, y en ese camino pensamos que una alternativa más era una asociación con YPF, que tiene muchos granos, que los recibe por canje, y de hecho hoy está moliendo en la multinacional china Cofco.

-A la gobernación sí le pidieron colaboración... ¿En qué sentido?

-Lo que hicimos fue hablar con el gobernador y con el ministro porque lo estábamos buscando desde principios de año. Pero en ningún momento fuimos a pedir un salvataje. De esa conversación surgió que Perotti le pidiera a Costamagna que armara una reunión con el ministro de Producción, Matías Kulfas, del cual depende la petrolera. Se estaba organizando para el jueves o viernes anterior al primero anuncio, nos dijeron que la pasaban para el lunes, el fin de semana hubo silencio de radio, hasta que el lunes 8 nos enteramos del decreto.

-O sea, pidieron ayuda, aunque no recibieron como respuesta lo que esperaban…

-Está claro que la empresa tiene un problema de liquidez, de serias complicaciones financieras, pero ellos mismos reconocen lo importante que es la empresa para todo el sector, por todas las inversiones que se hicieron y todo lo que ha logrado en 90 años de trayectoria.

-¿De ninguna manera pueden tomarlo como una ayuda, hacia una articulación público-privada?

-Hicieron una presentación el viernes y hoy la ampliaron, para imponer esas condiciones. Cuando se habla de que la Dirección de Inspecciones jurídicas reemplazará 11 directores por 3 interventores, están queriendo dejar de lado a un directorio elegido por asamblea, de una empresa que está en un proceso concursal, con un juez y tres síndicos, para reemplazarlo por personas que quién sabe la idea que tienen para manejar una empresa de esta complejidad. Realmente no se entiende…

-¿Qué puentes de entendimiento quedaron con la Gobernación de Santa Fe?

-El ministro de la Producción de Santa Fe, Daniel Costamagna, dijo públicamente –por ejemplo en una entrevista en el diario El Litoral de Santa Fe- que veníamos conversando y que si se hubiera avanzando en ese sentido se hubiera evitado el conflicto. Incluso estuvimos cenando en su casa, 10 días antes del decreto, cuando le pasamos toda la información de la empresa. Con eso hicieron el paper de 12 hojas, que fue la base de los considerandos para el decreto.

-¿En qué sentido Perotti podría ser la llave para la solución?

-En este momento no hay una conversación concreta. Estamos dispuestos y abiertos al diálogo, siempre lo dijimos, por eso fuimos a explorar alternativas, buscando una solución, pero en ningún momento fuimos a pedir un salvataje. Teníamos cuatro alternativas para la solución de fondo a lo largo del concurso y habíamos logrado recuperar mucha actividad. Estábamos trabajando con muchos contratos y embarques programados, hasta que la intervención del Gobierno complicó la continuidad.

-¿Hasta qué punto o porcentaje de operación habían logrado volver respecto del ritmo de la empresa hasta el año pasado?

-Desde febrero habíamos hecho un acuerdo con nuestro socio Glencore, nuestro socio en Renova, para la utilización, hasta fin de este año, de la capacidad de esa planta para moler soja. Después, para nuestra planta de San Lorenzo teníamos contratos con ACA, Cargill, Molinos, con los cuales teníamos en marcha operaciones de molienda a fason. Además, nunca dejamos de pagar un sueldo, sólo postergamos un aumento en diciembre y cuando la actividad fue recuperándose se cumplió con ese aumento, así que en ese sentido estábamos trabajando a full.

-¿Ratifican que el dinero que obtuvieron en diciembre por la venta a Glencore de una parte de Renova la usaron para saldar deudas y no tuvo otro destino como se los acusa?

-Está documentado y es público. Vendimos el 16,67% De Renova que estaba a nombre de Vicentin Paraguay, porque ese era el porcentaje que habíamos comprado a Molinos cuando se retiró de esa empresa con sede en Timbúes. En su momento, con Glencore les compramos la mitad cada uno, y la parte nuestra fue con un crédito del Rabbobank que le otorgó a Vicentin Paraguay. De hecho, tenían una prenda sobre el saldo del crédito. Cuando se venden las acciones, unos US$ 20 millones fueron destinados a saldar ese crédito, y el resto, unos US$ 100 millones, entraron a Argentina y se usaron para pagar mercadería en los días previos que asumiéramos nuestras dificultades financieras, el 4 de diciembre.

Clarín – Mauricio Bártoli