Miércoles, 24 Junio 2020 02:43

Los Vicentin responden a siete acusaciones sobre la deuda, triangulaciones internacionales y fuga de dólares

Al cabo de dos semanas de alto voltaje político y económico sobre el caso Vicentin, muchos argentinos todavía se preguntan cómo fue que cayó en cesación de pagos una empresa que en 2019, “ayer nomás”, facturó más de 4.000 millones de dólares… En rigor, es una historia que “explotó” hace 7 meses, e incluso es un película cuya trama se fue desarrollando desde mucho más tiempo.

En ese marco, sobre la mesa de discusiones, y en los espadeos mediáticos, hay acusaciones muy graves que investiga la Justicia, no sólo en el marco del concurso a cargo del juez civil y comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, sino también en una causa del Juzgado Federal Criminal y Correccional, a cargo del magistrado Julián Ercolini, en los tribunales de Comodoro Py, que instruye el fiscal Gerardo Pollicita.

Frente a ese escenario complejo, desde el directorio de la empresa, tomaron nota de las acusaciones sobre la operatoria y manejo de la empresa, y presentaron su descargo. Estos son los aspectos salientes.

  1. “Descontrol con el Banco Nación”

La deuda por $ 18.500 millones a la que se llegó en agosto del 2019, era tres veces inferior poco más de un año antes. Son los mismos US$ 300 millones de la línea de crédito aprobada en abril de 2018 (se renovada habitualmente cada 15 meses y esta última vez se hizo justo antes de que la gran sequía agrícola, un fenómeno climático que fue la primera ficha del efecto dominó que destartaló a la economía argentina). A los $20 que cotizaba el dólar por entonces, eran $ 6.000 millones, y encuadraba perfectamente en la normativa del Banco Central.

No se trata de un préstamo puntual sino una línea de crédito vigente desde muchos antes, que se iba actualizando en función del crecimiento de la operatoria. Desde Vicentin argumentan que los fondos no sólo tienen que ver con la evolución comercial y la facturación sino también "se reflejan en las inversiones, palpables en la infraestructura de las plantas industriales".

Respecto del protagonismo del Banco Nación en su actividad, 25% de la deuda bancaria, la empresa lo justifica en el hecho de que es una entidad fundamental para el agro y el interior del país con la cual "trabajamos hace más de 70 años”. Y destaca que es “el único banco al que se le dieron garantías que ningún otro banco acreedor de Vicentin tiene, entre ellas, una cesión de cobranzas (etanol) por la que el Banco Nación está percibiendo fondos”.

Además, dijeron que el endeudamiento en dólares no sólo se agravó “por las devaluaciones del peso argentino, sino también por los intereses y comisiones de las distintas refinanciaciones”. Más allá de que “por esa cuenta pasaban más del 60% de las liquidaciones de cambio, por la que se cobraban importantes comisiones”.

  1. “Triangulaciones en Paraguay”

Sobre las operaciones de Vicentin en el vecino país, a empresa afirma que su filial guaraní “fue fundada en el año 2004, con el objeto de comprar soja, transportarla por la hidrovía e industrializarla en Argentina”. Desde entonces hubo vaivenes en la modalidad, pasando de un promedio de 360.000 toneladas al comienzo, hasta 1.000.000 de toneladas en 2019.

  1. “Endeudamiento desmesurado”

En Vicentin argumentan que en un mercado rodeados de multinacionales, para seguir en competencia es necesario invertir cada vez más. “Si los distintos directorios de los últimos años deben arrepentirse de algo es de haber invertido tanto con deuda en dólares, pero fue la única forma que encontramos de hacer crecer el complejo”, afirman.

  1. “Fuga de dólares”

Este punto se asocia a las frecuentes acusaciones sobre retenciones de dólares, o freno a la liquidación de divisas, como también a las transferencias entre empresas y países. Al respecto, desde la empresa señalan que “Vicentin opera en un mercado en competencia con sociedades multinacionales, que no sólo operan en el país, sino que tienen estructuras en prácticamente todos los países del mundo. En este contexto, las denominadas despectivamente como ‘triangulaciones’ son normales y corrientes”.

Y aseguran que “es común que entre una empresa como Vicentin y alguna multinacional extranjera que opera en Argentina, que haya intercambios, bajo la normativa de la Organización Mundial de Comercio (OMC)”. En el mismo sentido, dieron cuenta de sucursales y empresas asociadas en Uruguay, Paraguay y Europa, asegurando que “ninguna de estas sociedades fue creada para evadir impuestos o fugar divisas, y sus libros y cuentas están abiertos a lo que requiera la Justicia, “ya sea a través del juez del concurso, sus síndicos, el ahora designado veedor o cualquier juez de la República”.

  1. “Plan superador de Perotti”

Desde Vicentin opinan que “el plan propuesto por la Inspección General de Justicia de Santa Fe es peor que el DNU original porque expropia sin indemnizar (lo cual sería una confiscación) ya que desplaza a los administradores elegidos por asamblea (y ratificados por el juez), y les da la potestad para hacer una propuesta para el acuerdo con los acreedores”. Además, critican que “insisten en poner profesionales sin experiencia previa en la administración de empresas, que no han presentado un plan para administrar una empresa que no les pertenece y tomarían todas las decisiones del negocio”. Y agregaron que “por ahora, apuntan a que los acreedores cobren con el flujo de fondos que genere la empresa, nada distinto a lo buscado con la presentación en concurso, por los directores, sobre los que se opina con meras sospechas sobre las que no han aportado prueba alguna”.

Respecto de las funciones de la Inspección General de Personas Jurídicas, entienden que “debería controlar la legalidad de inscripciones registrales, no es un organismo creado para juzgar o intervenir en buenos o malos negocios de las empresas, mucho menos para gestionarlas o administrarlas”. Y rematan: “Lo único que esto tiene de superador es que antes eran dos interventores y ahora son tres, y que quieren expropiar sin indemnización”.

  1. Adónde fue lo cobrado por la venta de Renova en diciembre

Por el 16,67% de la empresa integrada de molienda de soja (en Timbúes) y producción de biodiesel y glicerina (San Lorenzo) que Vicentin le vendió a su socia, la suiza Glencore, por US$ 122,7 millones (un 10% de la deuda total, aproximadamente), en Vicentin dicen que US$ 26,3 millones se usaron para saldar el crédito solicitado a Rabbobank y los US$ 96,4 millones restantes se utilizaron para pagar a productores y proveedores entre el 2 y 9 de diciembre, según muestran planillas del Sistema Interbanking. Y a la par de ello, reflejan que entre agosto y noviembre los pagos a proveedores oscilaron en torno a 370 y 460 millones de dólares mensuales, en un contexto de retiro de depósitos de los bancos locales y el cambio de humor de los bancos internacionales.

  1. ¿Laberinto de empresas fantasma?

Respecto del “complejo entramado de sociedades comerciales” del Grupo Vicentin, desde el mismo se argumenta que "el organigrama se entregó a la Sindicatura Concursal y al subinterventor impuesto por el Poder Ejecutivo Nacional” y aclaran que hay otras participaciones minoritarias de Vicentin SAIC (la empresa de molienda y exportación concursada) que no corresponde informar por “estar en poder de terceros, ya sea accionistas de la familia o socios no vinculados”. Es decir que no las controla la empresa en cesación de pagos. Citan en ese sentido al frigorífico Friar, Buyanor SA y Algodonera Avellaneda SA, por mencionar las únicas que podría reclamar alguna injerencia la provincia de Santa Fe, por desarrollar su actividad en su territorio”.

Clarín