Jueves, 25 Junio 2020 02:26

Los deberes “tranquera adentro” del tambo que ahorran mucha plata

La charla online que organizó el INTA Lechero, “Lechería pampeana, desafíos y potencialidades”, fue un escenario interesante para poner en foco la mejora en la productividad y en la reducción en los costos que se podría lograr en el tambo a partir de tres ejes: mejorar la producción forrajera, el manejo de los animales y la eficiencia en el registro de los datos del establecimiento para afinar los procesos para tomar decisiones.

Lo explicó Laura Gastaldi, especialista del INTA Rafaela, con las estadísticas de la Encuesta Sectorial Lechera del INTA. Uno de los primeros cuestiones que analizó fue hasta qué punto puede crecer el ritmo del ordeñe. El promedio actual es de 7.800 litros por hectárea vaca total en el país, pero los tambos más eficientes logran 12.000 litros, como en Nueva Zelanda, y ese es el potencial de mejora con un manejo eficiente.

Gastaldi explicó que una de las claves para crecer en la producción forraje -en los kilos de materia seca por hectárea- es apostar a la fertilización de las pasturas y el maíz. “La encuesta reveló que sólo el 50% de los tambos argentinos fertiliza las pasturas”, precisó.

Y una alternativa relativamente accesible está al alcance de la mano: la bosta de las propias vacas. “Un 57% de los tambos ya están utilizando los efluentes para nutrir las pasturas y el maíz pero hay un 43% que todavía no”, destacó Gastaldi.

Javier de la Peña (Coninagro), que participó de la conversación junto a Fernándo Córdoba, de la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe (Meprolsafe), contó que en el centro de Santa Fe es bajo el uso de efluentes para fertilizar y aseguró que uno de los problemas es que falta el acceso a créditos razonables para comprar la estercolera y realizar la inversión en las instalaciones.

“Es cierto -coincidió Córdoba-, la compra de una estercolera no suele estar entre las prioridades por las dificultades económicas y estamos perdiendo potenciales de rinde significativos en las praderas de alfalfa y en el maíz”. A partir de un estudio económico que realizó el INTA, Gastaldi aseguró que en los tambos que fertilizan el costo del alimento baja un 9%.

​La financiación también es esencial para invertir en sistemas de ventilación y sombra en los tambos para que los animales aguanten mejor el calor del verano y se reduzcan las pérdidas por estrés térmico en el ordeñe.

En el manejo de los animales también hay enormes oportunidades para bajar los costos al reducir la mortalidad en las terneras y vacas. Hay una dificultad seria: sólo el 43% de los tamberos lleva registros organizados y confiables de mortandad, pariciones y nacimientos, entre otros indicadores.

“Esto a veces nos hace dudar de los datos que encuestamos y sin la información que permita definir dónde está parado ese tambo es imposible trazar un camino de mejora”, advirtió la experta.

Para Córdoba, no debería ser nada engorroso registrar los nacimientos, las pariciones y las fechas de los servicios. “Son datos centrales para ordenar nuestra lechería tranqueras adentro”, concluyó el tambero y dirigente lechero santafesino.

Clarín – Gastón Neffen