Martes, 01 Septiembre 2020 02:25

INTA Salta: trabajo continuo en porotos alubias con calidad de exportación

Por Viviana Failde.

En el NOA se produce casi el total de los porotos (Phaseolus vulgaris L.) exportados y, en menor medida, consumidos en el país. Argentina es pionera y formadora de precios en el cultivo de los llamados “alubia”. Desde fines de los ‘70, diversificó con los tipos negro, rojo, rosado y cranberry. Hoy, los más importantes son alubia y negro. Equipos de mejoramiento del INTA, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán y algunos particulares desarrollaron más de 40 variedades a fin de alcanzar mayores rendimientos, mejor calidad de exportación, resistencia a enfermedades, adaptación a ciertas condiciones, entre otros puntos.

Aunque es destacable la ganancia genética, el volumen de producción está casi estable ya que los mayores rendimientos medios compensan el deterioro ambiental, derivado de aplicación de prácticas agronómicas inadecuadas, como la falta de empleo de semilla de calidad.

Desde 1975, el INTA Salta inscribe en el Registro Nacional de Cultivares la “Selección Cerrillos INTA”, y por más de 30 años, la calidad comercial expresada –a través de la forma, tamaño y color del grano– fue prácticamente insuperable. Los programas de mejoramiento oficiales nacionales (INTA) y provinciales (EEAOC) han obtenido e inscrito nueve variedades comerciales (ABA 2 INTA, Paloma INTA, Perla INTA, Leales B 30, Leales B 40, Leales 10, Leales 17, Leales 22 y el TUC 56) y dos de origen desconocido (“PF1”, “Cachucheño”). El objetivo era, a partir de las características comerciales de aquella selección, mejorar el comportamiento a enfermedades en un ideotipo apto para cosecha mecánica directa.

Información recabada entre integrantes de la cadena productiva en el año 2018 indicaba la falta de variedades de calidad, aunque el problema es la siembra de mezclas de aquellas (distintos comportamientos de desarrollo, a enfermedades, madurez y en sus características culinarias o de industrialización) con la consecuencia de características industriales disímiles en un mismo lote y una baja calidad del grano exportable, que es rechazado o castigado en su precio.

Sobre los factores que limitan la producción, en un 40% son las enfermedades seguidas por el empleo de semillas de mala calidad con bajo Poder Germinativo (PG) o Energía Germinativa (EG), mezclas varietales y lotes desuniformes, entre otros (15 al 25%).

En el tipo Alubia, en un gran porcentaje, se cultiva a partir del intercambio de grano entre productores y, en muy baja proporción, con el originado por semilleros. Esa mezcla varietal deriva en mala calidad comercial –sin uniformidad de color, brillo, cocción, forma y tamaño ni trazabilidad–, que amenaza a la competencia de la producción nacional en mercados externos, cada vez más exigentes.

Sumado a eso, muchos materiales genéticos no están inscriptos, no respetan normativas y no existe la posibilidad de obtener pureza de ningún tipo. No habiéndose multiplicado bajo normas establecidas por ley, ofrecen cultivos muy desparejos, con baja calidad, que elevan el riesgo de perder el liderazgo de la Argentina en el Alubia.

Es difícil la uniformidad necesaria por la cantidad de variedades empleadas, pero es prioritario lograr regularidad, confiabilidad y calidad genética.

Para los países destino, la respuesta a la cocción e industrialización son los aspectos más relevantes porque cerca del 70% se orienta a enlatados precocidos y/o comidas preparadas y el resto a consumo en seco.

En el cultivo en campo es difícil el control adecuado de factores adversos, decidir el momento para una trilla eficiente y sin manchado. Además, esas mezclas varietales pueden inferirse en el procesamiento, con “caídas” por granos fuera de tipo de hasta un 30% (no debería sobrepasar el 10 %).

El INTA Salta en 1975 inscribió en el Registro Nacional de Cultivares la primera variedad Alubia Selección Cerrillos INTA, y en 1994/95, dos más –Paloma INTA y Perla INTA– para trilla directa. Aún son propiedad del INTA, pero están disponibles para reproducirse sin royalties porque son libres de exclusividad, siempre que respeten los protocolos del INASE.

En la campaña estival de 2018, el INTA Salta, acompañado por su Asociación Cooperadora, realizó labores de purificación, mantenimiento varietal y producción de semilla básica. En las estaciones de cultivo primavera-verano de 2019 y 2020 el trabajo siguió, aplicando un estricto protocolo para implantar los lotes: simiente de alta pureza genética y libre de patógenos, plan de rotaciones en el campo, labores culturales, aplicaciones para prevenir enfermedades de la semilla, el “rowing” o eliminación de plantas fuera de tipo y/o enfermas, realizada por el semillero según las normas establecidas por el INASE, con personal entrenado.

Tras ese proceso, la Asociación Cooperadora pone a disposición semilla de alta calidad y categoría original de las tres variedades tipo Alubia y NAG 12 INTA y la negro pequeño. Así, el INTA responde al sector productivo tecnológicamente, dándole la capacidad de competir en el mercado externo, cumpliendo su rol institucional como parte del sistema de Ciencia y Tecnología.

La autora es investigadora en Manejo y Ecofisiología de Cultivos de Trigo y Legumbres en INTA Salta

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