Miércoles, 21 Octubre 2020 02:27

Tres hermanos se hicieron cargo de la empresa familiar y la transformaron apostando a la agricultura de precisión

Historias de jóvenes sub-40 que toman las riendas de empresas agropecuarios o inician su propio camino dándole su impronta a los tiempos que corren resuenan cada vez más en el sector agropecuario. Este es el caso de Gisela, Yesica y Javier Guiotto, tres hermanos que tomaron la posta de la empresa familiar tras el fallecimiento de su padre hace 4 años y apostaron a la tecnología para producir de forma más eficiente y sustentable. La empresa Agropecuario Guiotto Hermanos, con base en la localidad bonaerense de 9 de Julio, trabaja 880 hectáreas agrícolas en la cual el 80% de los lotes son campos arrendados. Realizan la rotación clásica de los tres principales cultivos: soja, (350 hectáreas), trigo (330 hectáreas) y maíz (200 hectáreas).

La pasión por el campo, comentaron, se las contagió su padre desde muy chico. “Nos criamos entre los fierros”, grafican los hermanos en diálogo con Clarín Rural.

La hermana mayor es Yésica, quien tiene 39 años pero tiene un rol más pasivo en la sociedad. Le sigue Javier, con 38 años, que trabaja en la empresa familiar desde muy chico, acompañando a su padre. Y la menor de las hermanos es Gisela, quien tiene 29 años.

Gisela estudió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Licenciatura en Administración Agropecuaria en un establecimiento facultativo privado. Ni bien terminó sus estudios, volvió a su ciudad natal a seguir construyendo su sueño: trabajar de lleno en el campo.

Primero comenzó con producciones ganaderas en el campo de la familia. Invirtió en un feedlot y luego incursionó en la producción de cerdos hasta que se volcó a la producción agrícola de su familia.

Gisela realiza la administración de los campo sy Javier se encarga de las labores de la maquinaria, tanto siembra como cosecha. Lo único que tercerizan son las pulverizaciones.  “Si me tengo que subir a un tractor, voy con gusto”, dijo con una sonrisa Gisela.

A partir de que tomaron las riendas de la compañía, apostaron a utilizar mayor tecnología enfocado a la agricultura de precisión.

“Mi viejo era más conservador y nosotros siempre tratamos de incorporar lo que hay en el mercado. Buscamos no agrandarnos con muchas hectáreas sino, con lo que tenemos, producir eficientemente sacando el máximo provecho de cada hectárea”, consideró.

Primero, ambientaron los lotes donde trabajan tanto en campos alquilados como propios. Y por ahora, han incorporado la fertilización variable y el siguiente paso es ajustar la siembra variable. “La idea es seguir intensificando la utilización de las tecnologías de agricultura de precisión”, dijo Gisela.

“Cuando vamos a negociar algún campo, decimos que nuestro trabajo es a largo plazo, cuidamos la tierra, queremos tener una continuidad con esos lotes porque hacemos un trabajo a conciencia mejorando la fertilidad con una visión sustentable. Nos permite mayores rindes, usar más eficientemente los insumos”, describió Gisela.

Y agregó: “Hoy en día, son muy importantes los beneficios de esta tecnología. Por ejemplo, estar sentada en mi casa mirando lo que pasa en el campo. Además, saber con el suelo con el que se trabaja es muy importante principalmente porque trabajamos en campos arrendados”, precisó.

Para Gisela, las relaciones humanas son lo más importante de la vida. “Apunto a que la propuesta nuestra es que sea a largo plazo porque queremos hacer un trabajo bueno. Es difícil pero tenemos campos de hace 10 a 20 años que se lo arrendaban a mi papá”, sostuvo.

En este línea, remarcó que “muchas veces el contrato es a corto plazo pero siempre de palabra y hablando con los dueños, buscamos quedarnos en el campo”.

Javier hizo hincapié en la situación del país atravesado por una crisis política y económica. "Sembrás, invertís y durante 6 meses vas viendo si vas ganar, perder o salir hecho, tanto por el clima como lo político", dijo. "Sembrás con un precio y no se sabe el precio cuando se cosecha", agregó.

De todas maneras, Javier indicó que en esta campaña las lluvias acompañan a los cultivos en esa zona. "Llovieron cerca de 100 milímetros hace un tiempo atrás y este fin de semana, otros 40 mm que ayudan a la siembra de maíz y al desarrollo del trigo", señaló.

Asimismo, la empresa, impulsada principalmente por su hermana Yesica, tiene una plantación de 500 almendros en 2 hectáreas y ubicaron ovejas para hacer un sistema silvopastoril. "Nos gusta emprender", indicó Yesica, quien estudió Ciencias Políticas y está trabajando en 9 de Julio en una institución educativa.

“Ahora, al estar en mi casa por la cuarentena, le estoy dedicando mayor tiempo”, manifestó pero remarcó que el grueso del trabajo en el campo lo realizan sus hermanos.

Clarín – Esteban Fuentes