Lunes, 26 Octubre 2020 02:28

Río Cuarto. Alertan sobre la comprometida situación de los campos a raíz de los incendios y la seca

Al oeste de la cuidad de Río Cuarto, Córdoba, se encuentra la localidad de Alpa Corral al pie de la Sierra de Comechingones una de las áreas más castigadas por los recientes incendios que azotaron fuertemente a la provincia mediterránea. La zona que durante el siglo pasado estaba bastante habitada se va quedando sin gente y sin las numerosas majadas de ovejas y chivas que consumían buena parte del forraje natural disponible. Debido a ello, abundan los duros pastos serranos que en épocas de seca, resultan en extremo combustibles. Así explica el contador Carlos Echenique, productor de la zona y ex presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto.

Hasta la ley del manejo del fuego, aclara Echenique, los productores tenían permitido hacer quemas controladas de campo que se practicaban generalmente en el mes de diciembre.

"Hace años en un grupo CREA llevamos adelante un análisis en el que se señalaba que esas quemas controladas se iniciaban a media tarde y se apagaban en horas de la noche con la ayuda de la mayor humedad ambiente. De esta manera era posible hacer grandes contra fuegos que reducían la ocurrencia de grandes incendios en los meses de julio a septiembre, y más aún en años sin lluvias como el corriente", describió.

En el caso del sur de Córdoba históricamente el fuego tiene inicio al otro lado de las Sierras de Comechingones, que configuran la divisoria de aguas entre Córdoba y San Luis. Las llamas suben por la ladera occidental de la sierra como chimenea y cuando llegan a Córdoba se expanden rápidamente. Esta vez todo fue en grande debido la gran seca pre existente.

"En tanto, los fuegos se apagaban con el gran esfuerzo de los pobladores y brigadistas, la gran cantidad de focos de incendio no daba tiempo de realizar las correspondientes guardias de ceniza. Y con los vientos en permanente rotación los focos se reavivaban y todo resultó caótico", agregó.

Dotaciones de bomberos de todos los pueblos vecinos colaboraron con gran empeño y recién esta semana tuvieron el auxilio de la lluvia, que aunque no fue general, calmó el problema.

El panorama ahora es que las sierras y los campos de Alpa Corral están todos totalmente quemados, y empiezan a correr las cenizas por los arroyos y ríos, que terminan en la parte baja de la provincia. Y tal es así que en los días pasados se cortó el suministro de agua potable debido a su elevado contenido de ceniza.

Ante la compleja situación, el gobierno de Córdoba ayuda a los productores con créditos a tasa cero y subsidios. Y además las sociedades rurales, en especial la de Río Cuarto, han repartido forraje en los campos donde se quemó todo absolutamente, alambres, postes, varillas, los animales y también los caballos. "Tengamos en cuenta que el pasto recién comenzará a crecer en 15 o 20 días y por ende, la preocupación se debe a la fata de comida para los animales, y las vacas están pariendo terneros que nacen muertos y los animales están muy debilitados", indicó.

También hemos tenido la ayuda de los aviones hidrantes de la provincia, aclara Echenique, aunque daría la impresión que no dieron abasto debido a la cantidad de lugares que requerían su atención. "Por ello había aeroaplicadores solicitando a las autoridades permiso para ayudar con sus aviones, lo cual no pudo lograrse, tal vez por falta de previsión u organización", aclaró.

En la visión de otro productor de la zona, Gustavo Grella, las llamas en pocas horas tomaron todo el área donde se hallan localidades como Las Albahacas, El Chacay, Achiras y Alpa Corral y el control del fuego se logró con el trabajo que llevaron a cabo brigadistas y vecinos durante unos 12 días, quedando los bomberos reservados para la protección de los pueblos.

Los brigadistas son productores, empleados de campo, gente de la zona que se encargan voluntariamente de la lucha contra los incendios en el ámbito rural. Ellos se valen de los ríos, cauces de agua y lo que este a mano para controlar el incendio y son voluntarios a quienes el Estado Nacional les provee un cierto entrenamiento, una mochila y ropa para hacer su tarea.

"Tal vez falte la decisión gubernamental de emplear equipamiento más técnico, para mejorar ese método de control a mano, llevando agua de a caballo con bidones", remarcó.

Quienes siempre estan dispuestos para colaborar son los aero aplicadores, y en estas circunstancias uno de ellos estuvo pronto ayudando al personal de tierra. No obstante, ante la llegada de un avión específico para el combate contra incendios, se instruyó al aplicador para que se retirara. Luego cuando el avión específico para incendios fue a su base a reabastecerse, fue enviado a combatir un siniestro en otro lugar. Entonces en este caso puntual, se perdió todo apoyo aéreo.

Francisco Casajus, el presidente de la Cámara de Empresas Agro-aéreas Cordobesas (CEAC) explica que hace dos años, desde la institución hicieron una propuesta para establecer una manera de colaboración formal en las numerosas oportunidades que los aero aplicadores colaboran con los bomberos en el combate contra incendios de rastrojos en zonas rurales.

"Siempre en agosto y septiembre se quema algún rastrojo y nosotros damos apoyo a los bomberos, quienes con vientos de 40 km se ven en una tarea un tanto dificultosa" explicó Casajus.

"Como ello se viene dando con más frecuencia, se propuso un convenio a la provincia para estar dentro de un sistema que nos permita ayudar de manera organizada. Nosotros colaboramos de manera eficaz en las emergencias agrícolas y podemos hacerlo también en situaciones como la ocurrida en estos días. Con diez focos de incendio disparados en diferentes lugares no hay aviones que alcancen y en este caso podríamos haber dado una mano importante a los bomberos tratando de reducir esa zona del siniestro", cerró.

Clarín – Juan B. Raggio