Viernes, 30 Octubre 2020 02:27

Granos: lluvias serán cruciales para la campaña gruesa (y para la economía)

En los próximos días comenzarán a trabajar nuevamente las sembradoras en todas las zonas donde, pasadas las lluvias tan esperadas, avanzarán con la siembra de maíz. Estas lluvias cortaron en gran medida el déficit hídrico que castigó a buena parte de la región centro; sin embargo no se podrá revertir el escenario dramático del trigo en norte del país. En algunas zonas del oeste de Buenos Aires y La Pampa donde es necesario reponer humedad con mayor frecuencia, las lluvias podrían tener un gran impacto favorable para el cereal. Lo que sostiene hoy la estimación de producción de trigo en 16,8 millones de toneladas esta basado en el desempeño del cultivo en Buenos Aires y sólo habrá que observar cuán crueles puedan ser las próximas heladas. Esto será clave porque si Buenos Aires tiene problemas climáticos la disponibilidad de trigo estará comprometida.

Según Christian Garavaglia, meteorólogo del Servicio Meteorologico Nacional y redactor jefe en Meteored Argentina, “las lluvias desde mediados de septiembre a la actualidad fueron un bálsamo en distintos sectores. Se dieron montos suficientes para apagar incendios descontrolados en la provincia de Córdoba, y abundantes en buena parte de la provincia de Buenos Aires y el Litoral como para presentar actualmente condiciones óptimas de suelo”. Las precipitaciones son muy importantes en esta época porque reponen humedad y recargan los perfiles para la siembra de maíz y soja, los cultivos más importantes en términos de volumen y de desarrollo económico.

Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, precisó que “las lluvias fueron fantásticas y nos permitirán seguir en camino pero con esto solo no hacemos nada. Tendremos que mantener una buena condición hídrica durante toda la ventana de siembra porque en los próximos meses los días se alargan y las temperaturas altas conspiran contra la humedad que queda en suelo. Las lluvias nos dejaron un panorama excelente pero si cada 15 días no reponemos humedad otra vez estaremos mirando al cielo y esperando que llueva”.

La falta de agua había generado dudas sobre si se iba a poder sostener el área de siembra para el maíz pero con las lluvias eso quedó confirmado. Para la soja se espera un área de siembra de 17,2 millones de hectáreas -levemente por encima de la campaña pasada- y ese escenario se mantiene aunque podría haber cambios porque los productores podrían optar por un cultivo u otro según la situación climática.

Copati explicó que “con las últimas lluvias lo que nos estamos poniendo en juego es el área, es decir cuánto se va a sembrar de cada cultivo, pero entre febrero, marzo y abril es cuando se define el partido porque son los meses en los que la soja y el maíz transitan las etapas críticas. Si falla el agua en ese período -de etapas reproductivas- por más que sembremos una buena superficie durante los próximos meses, la producción se podría desplomar fuerte. Lo que pase a partir de febrero hasta abril será crítico”.

Si el fenómeno la Niña se extiende hacia los primeros meses del año que viene podríamos estar ante un escenario muy complicado. En este sentido, Garavaglia asegura que “las perspectivas climáticas para lo que resta de la campaña gruesa no brindan buenos augurios. La Niña ya se encuentra bien establecida en el Pacifico ecuatorial con un fuerte enfriamiento que viene registrándose en zonas críticas desde julio, para alcanzar actualmente temperaturas de 1°C por debajo de lo normal. Las últimas actualizaciones indican que el fenómeno ganará mayor intensidad para el próximo verano, manteniéndose con vigorosidad aún bien entrado el próximo otoño. Bajo este contexto y en base a lo sucedido en campañas anteriores con este fenómeno como forzante principal y con esta intensidad, las lluvias sólo podrán ser favorecidas en el centro y noreste de la Argentina por breves periodos”.

Ámbito Financiero – Daniel Aprile