Martes, 10 Noviembre 2020 02:26

Biodiésel: un mismo plan para ahorrar dólares y emisiones de CO2

Por Martín Borbea Antelo.

El transporte de cargas por ruta moviliza el 90% de los bienes en Argentina. Esto significa que nueve de cada diez productos que se transportan en el país lo hacen en camión. Son 337.251 vehículos que distribuyen más de 480 millones de toneladas de productos cada año. Y para hacerlo consumen una gran cantidad de energía: alrededor de 6,5 millones de toneladas de gasoil cada 365 días. Volumen que, fuera de toda discusión, genera un enorme impacto ambiental.

Para dimensionarlo debemos analizar que todas las modalidades del transporte juntas (aéreo, automóvil, camiones, autobuses, motos, ferrocarriles, barcos) son responsables del 15% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero que genera el país. De ese porcentaje, el 45% son producidas en gran parte por el gasoil que consume el autotransporte de cargas.

La emisiones del gasoil, no sólo tienen un enorme impacto ambiental, si no también sanitario. Esto se debe a que la combustión del diésel produce grandes cantidades de materia particulada (partículas sólidas altamente nocivas para la salud). Hecho que es negativo por sí mismo, pero aún más si consideramos que según la OMS, Argentina genera un 30% más de emisiones de este tipo de lo considerado seguro, y se estima que mueren 15.000 personas por año a causa de la contaminación del aire.

El costo para la vida de no impulsar cambios profundos e inmediatos en nuestra matriz energética es altísimo. Pero si este no fuese argumento suficiente, también tenemos un costo económico: para lograr el abastecimiento que demanda nuestro mercado, la Argentina durante 2019 importó el equivalente a U$S 1165 millones de dólares en diésel.

Por eso, impulsar una transformación en la matriz energética del transporte de cargas argentino no solo es un imperativo ambiental, sino también una oportunidad económica y social. Las condiciones están dadas para comenzar ya un proceso hacia una canasta de combustibles sustentables en el corto y mediano plazo que apueste por el biodiésel, el GNC y el GNL y que funcionen como una etapa de transición necesaria hacia sistemas energéticos todavía más limpios como son el eléctrico o el hidrógeno (inviables hoy desde el punto de vista económico y operativo). Y, a la vez, que contribuya a desarrollar un sub-sector que es estratégico para las economías regionales y para la generación de empleo.

En ese contexto, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) ha decidido impulsar un proyecto que busca certificar con estándares internacionales la producción de un biodiésel puro (100% biodiésel) para eltransporte de cargas nacional. Con el uso de biodiésel 100 certificado, en una primera etapa, se buscará reemplazar el 5% del consumo de gasoil del sector en 5 años, lo que contribuirá a reducir en 13 millones de toneladas las emisiones de CO2 en ese periodo.

La Argentina posee las condiciones estratégicas para liderar el mercado de combustibles limpios de transición, no sólo por ser uno de los mayores productores y exportadores de aceite de soja a nivel global, sino también porque hoy la producción de biodiésel en Argentina tiene una capacidad ociosa de casi el 50%. Nuestro país posee capacidad para producir 5,1 millones de metros cúbicos anuales, y sólo produce 2,6 millones. Implementar un proceso de adopción de biodiésel puro para el transporte de cargas podría generar una demanda inmediata para activar gran parte de esa capacidad ociosa. Esto tendría un impacto directo en la generación de empleo, ya que se estima que la mano de obra necesaria para la producción de biocombustible multiplica por ocho la que se requiere para importar diésel, como sucede actualmente.

Reducción de impacto ambiental

La buena noticia es que podemos empezar ya. El biodiésel, frente a otros combustibles que también reducen el impacto ambiental, posee una ventaja adicional determinante en una economía en crisis: se puede implementar sin necesidad de cambiar el parque automotor del transporte de cargas existente. Esto significa que en cualquier momento, un camión que funciona a gasoil puede migrar a biodiésel B100 sin ningún costo adicional, al contrario, con beneficios y estímulos muy concretos: aumento de vida útil del motor en un 25% y reducción de costos de mantenimiento.

Pocas veces los factores sociales, económicos y éticos convergen tan claramente en un camino en el que se benefician tantos actores: comunidad en general, transportistas, economías locales, productores, Estado nacional y la región en general. Los argentinos tenemos en el biodiésel una de las llaves de entrada para convertirnos en grandes productores de energías limpias, innovando y aprovechando nuestras ventajas competitivas para generar valor en todo sentido. Esta es una oportunidad que no debemos desaprovechar.

El autor es secretario general de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac).

La Nación