Martes, 17 Noviembre 2020 02:25

Fiebre aftosa: la Argentina refuerza la frontera Norte y aun no piensa en levantar la vacunación

La pandemia de Coronavirus irrumpió en la Argentina justo en el momento en que arrancaba la primera campaña de vacunación contra fiebre aftosa, pero a pesar de las dificultades generadas -y a diferencia de otros países de la región- se pudo finalizar y con una cobertura vacunal muy alta. A su vez, durante 2020 se incrementaron de manera muy importante las exportaciones de carne bovina, especialmente a China, y eso requirió grandes esfuerzos y colaboración entre los sectores público y privado.

Ximena Melon, directora Nacional de Sanidad Animal del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), explicó en diálogo con Clarín Rural que en algunos países vecinos se levantaron las vacunaciones contra fiebre aftosa, y que eso obligó al Senasa a establecer algunas medidas específicas en materia de protección y mantenimiento del propio estatus.

-¿Cuál es la diferencia de la Argentina con los países limítrofes en cuanto al control de la aftosa?

-El 94,7 por ciento de toda América del Sur es libre de fiebre aftosa, pero los únicos países que son libres sin vacunación son Brasil y Bolivia. A principios de este año, Brasil había establecido un cronograma de levantamiento de vacunación de norte a sur, y a principios de año decidió levantar la vacunación en el Estado de Río Grande do Sur, que limita con Argentina y que concentra la mayor parte de la ganadería brasileña. En Bolivia también, el 50 por ciento de la ganadería bovina (todos los departamentos menos Santa Cruz de la Sierra) están en el proceso de levantamiento de vacunación. La probabilidad de que haya casos de fiebre aftosa en el cono sur se considera muy baja. Cada país puede decidir si están las condiciones dadas para avanzar hacia el levantamiento de la vacunación, y si eso realmente es un beneficio en términos de apertura de nuevos mercados.

-¿Cuál es la estrategia actual de la Argentina en materia de control de la fiebre aftosa?

-Argentina fue anfitrión en la última reunión de la Comisión Sudamericana para la Lucha Contra la Fiebre Aftosa (COSALFA) que se realizó en agosto de forma virtual. Argentina Paraguay y Uruguay fueron muy claros en decir que se mantendría la vacunación durante los próximos años a fin de afianzar y evaluar los costos y beneficios para ver si se levanta la vacunación. Brasil y Bolivia han decidido que esas etapas ya estaban dadas. Esto genera una situación por lo menos en los departamentos fronterizos. Hay que reforzar todo lo que tiene que ver con sistemas de denuncias de sospechas, que todos los que estén en contacto con la ganadería estén alertas para evaluar animales potencialmente sospechosos. También reforzar esfuerzos en los sistemas de contingencia. En esa zona hemos avanzado en conectividad e informática para poder recibir y atender las denuncias y si fuera necesario actuar. Se reforzó la zona fronteriza en personal y vehículos para fortalecer los sistemas de alerta sanitaria. No estamos diciendo que la posibilidad de que aparezcan casos sea alta, pero hay que estar atentos. En paralelo se entregaron cerca de 280.000 dosis de vacuna para esta segunda campaña de aftosa que comenzó el 13 de octubre, financiada por el sector de la carne y distribuida por Senasa para ser entregada sin costo y asegurar la cobertura vacunar en pequeños productores de la zona fronteriza.

-¿Existe un cronograma oficial para el cambio de estatus sanitario hacia libre de aftosa sin vacunación?

-El cronograma en cuanto a pasos a seguir es conocido, existe, pero Argentina todavía no lo estableció. Hay que generar mesas de debate porque es una decisión que implica a todo el sector además del oficial. Lo primero y más importante, en lo que estamos trabajando, es establecer la evaluación de ventajas, y cómo se haría el levantamiento de la vacunación porque implica todo un cambio en un sistema sanitario que viene funcionando hace muchos años. Hay que ver también qué mercado se ganan, cuáles se ponen en riesgo… tenemos un camino por recorrer. Mientras tanto estaremos atentos a la evolución en Brasil y en Bolivia.

-Tras la confianza generada por el Senasa con las autoridades sanitarias chinas durante el gobierno anterior, ¿hubo continuidad en estos meses?

-Esta pandemia de Covid generó en China, que es el principal comprador de muchos mercados, exigencias mayores a las de las recomendaciones que daba la Organización mundial de sanidad animal. La incertidumbre y no saber si los productos alimenticios o la carne fresca llevaban el virus o no generó que el mismo servicio veterinario chino exigiera una serie de auditorías hechas con cámaras y una serie de garantías adicionales. En ese sentido Argentina reaccionó muy rápido y trabajó en protocolos en frigoríficos -que fueron una de las industrias más afectadas por contagios-. Desde el Senasa junto con los Ministerios de Agricultura y de Salud se armaron protocolos para garantizar la inocuidad e higiene de las carnes exportadas, y eso fue muy bien recibido por China. Lo vimos en la continuidad y en el gran aumento de la exportación de carnes a China, incluyo con frigoríficos nuevos. Se continuó el mecanismo de confianza, se actuó rápido y bien.

-¿Cuál es el rol del Senasa en la evaluación del memorándum con China para la producción de carne de cerdo?

-El crecimiento de la industria porcina en los últimos años ha sido acompañado desde el Senasa a través de normativas. Somos uno de los países de la región más estrictos en lo que hace a importaciones. Tenemos una muy buena condición sanitaria en el sector porcino que nos posiciona muy bien, pero tiene que haber un equilibrio entre la sanidad y el crecimiento. Debemos mantener los estándares exigentes para las importaciones de genética, que será necesario para el crecimiento del sector. Los animales o material reproductivo que ingresa desde Brasil lo hace con altos estándares sanitarios, con cuarentenas en origen y en destino verificadas por personal oficial. Además se viene trabajando con la nueva Federación Porcina, acompañando su plan estratégico desde lo sanitario, desde la bioseguridad de las granjas. Tienen potencial de crecimiento y herramientas para poder acompañarlo.

Clarín – Lucas Villamil