Jueves, 25 Febrero 2021 02:27

Mato Grosso: fortalezas y debilidades del Silicon Valley de la agricultura mundial

Se llama Eduardo Lima Porto, tiene 49 años y es el economista al timón de “Lucro do Agro”, una consultora que asesora a productores brasileños que manejan más de 70.000 hectáreas del norte de Mato Grosso, el Silicon Valley de la agricultura mundial. También trabaja en otros estados -como Goias- y en Paraguay, donde los brasileños son protagonistas centrales en el crecimiento de la producción de soja. Lima Porto vive entre Porto Alegre, donde está radicada su familia, y Sinop, una ciudad de Mato Grosso que está a 2.600 kilómetros de la capital de Río Grande do Sul. Habla un castellano muy fluido porque trabajó cinco años en un proyecto minero en Salta.

En esta campaña, la cosecha de la soja en Mato Grosso viene muy complicada por las constantes lluvias, una coyuntura climática que está influyendo -además de la demanda china- en la escalada que llevó la cotización de la oleaginosa por encima de los U$S 500 por tonelada.

“Hay muchos relatos de productores que están cosechando con una humedad por encima del 25% y un elevado porcentaje de granos quemados (aquí les decimos “ardidos”). Hay mucha soja que está lista para ser cosechada pero sigue lloviendo y se está pudriendo en los campos”, advirtió Lima Porto en una entrevista con Clarín. Los videos que comparten los productores brasileños, desde comienzos de febrero, recuerdan el escenario que enfrentaron los agricultores argentinos en el otoño del 2016.

Pero hay que tener en cuenta que en esta región brasileña los productores cuentan con un parque de maquinaria muy grande y pueden cosechar o sembrar rápidamente.

La producción agrícola de Mato Grosso es de una enorme escala. En la campaña 2021, se estima que la cosecha de soja será de 35 millones de toneladas y la de maíz de 36 millones de toneladas. Además producen más de 4 millones de toneladas de algodón y tienen 30 millones de cabezas de ganado (con alto protagonismo de la raza Nelore), según los datos del Instituto de Economía Agropecuaria de Mato Grosso (Imea, por sus siglas en portugués).

En una agricultura ultra competitiva, Lima Porto se especializa en cuidar al máximo los márgenes. “Nuestro foco es proteger la rentabilidad de las empresas agropecuarias porque este es un negocio de márgenes bastante apretados”, explicó el consultor, que habla seguido con los productores brasileños sobre el caso argentino. “Nos parece muy complicado que una actividad de márgenes acotados sostenga a toda la sociedad por la alta carga impositiva. Los productores llevan sobre sus espaldas buena parte del peso de toda la economía”, planteó.

El consultor reconoce que los costos de producción en Brasil son mayores y también los logísticos en comparación con la Argentina, pero dice que estas diferencias se compensan con margen a favor de los brasileños por la carga impositiva que enfrentan los agricultores argentinos. "La verdad que tienen un alto nivel técnico porque sino no podrían sostenerse”, insistió.

En el norte de Mato Grosso, la establecimientos tienen un promedio de entre 12.000 y 20.000 hectáreas. “Los rindes de la soja promedian los 4.500 kilos por hectáreas, como en las zonas buenas de Buenos Aires y Córdoba, pero también tenemos lotes con medias de 3.200 kilos por hectárea”, destacó el consultor.

El tema logístico, un talón de Aquiles histórico de la agroindustria brasileña, puede cambiar fuerte en los próximos cinco años. Para sacar la cosecha de soja, los productores de Mato Grosso llevan los granos hasta el puerto de Mirituba en el río Tapajós (desemboca en el Amazonas). Son casi 1.000 kilómetros que la soja hace en camión, con altos fletes y muchas demoras.

Es justamente lo que está pasando ahora. Por las intensas precipitaciones muchos camiones, que se necesitan en las lotes y acopios de Mato Grosso, quedaron "varados" cerca del puerto de Mirituba.

En Mirituba, los “porotos” se suben en barcazas y viajan hasta el puerto oceánico de Barcarena, en la bahía de Marajó que está pegada al Océano Atlántico.

La obra del “Ferrogrão”, una millonaria inversión ferroviaria de más de U$S 1.500 millones -con participación de capitales chinos- va a acelerar la logística de granos si supera los cuestionamientos de las ONG ambientales, que advierten que aumentará significativamente la producción de granos y la deforestación.

Porto Lima estima que el “Ferrogrão”, que conecta la ciudad de Sinop con el puerto de Mirituba, podría estar terminado en cinco años y asegura que en Mato Grosso las regulaciones ambientales son muy estrictas. “Las normas establecen que el 80% del campo debe preservarse intacto y también protegen las zonas que están cerca de los cursos de agua. Los productores, además, reciclan el 100% de los envases de agroquímicos. Es un porcentaje más alto que el de Estados Unidos”, destacó.

Para Lima Porto, entre las tareas que deben ajustar los productores brasileños una de las más importantes es mejorar las habilidades de negociación comercial y financiera. “Aprovechar mejor las herramientas del mercado de futuros y proteger su flujo de caja en contra de las oscilaciones de los precios de mercado”, destaca.

También trabajar con plataformas de trazabilidad -cita una argentina: AG Trace- para poder demostrar que los granos se producen con seguridad, responsabilidad y sustentabilidad. Y al igual que en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe trabajar fuerte para agregar más valor a los granos.

Y un desafío central es articularse mejor con la Argentina, como bloque regional. "Nos quedamos pendientes de pavadas, como el fútbol y otras rivalidades, y deberíamos integrar a los dos países en términos de amistad e intercambio de información para crecer juntos", concluyó.

Clarín – Gastón Neffen