Miércoles, 17 Marzo 2021 02:45

Las lluvias frenan mayores pérdidas en los cultivos de soja y maíz

Momentos de definiciones. Con las lluvias que se registraron en las últimas horas y prometen continuar, los cultivos de soja y maíz que venían más atrasados en su desarrollo esperan que las precipitaciones pongan un freno a la pérdida de rindes. Sin embargo, el agua caída hasta el momento no se dio de manera generalizada. Mientras fue benevolente en Córdoba y Santa Fe, poniendo “un piso de producción más interesante”, deja a otras zonas todavía, como el norte bonaerense, que ya se encontraba en estado crítico, a medio camino más allá de los milímetros que se registraron. Así lo destacó a LA NACION Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que opinó que estas precipitaciones son claves para evitar más daños. “Es el último tiro hasta la cosecha”, dijo.

En este sentido, indicó que los mayores volúmenes hasta ahora corresponden a Córdoba y a sectores del centro y sur de Santa Fe, “con muy buenos milímetros”.

“Esta primera etapa de lluvias ha sido más que beneficiosa y pone un piso muy importante a las pérdidas y al deterioro. Llega un poco tarde en algunas regiones y en otras, como en Córdoba, permite sostener una buena expectativa”, dijo.

En Córdoba, por ejemplo, en ciertas zonas como en Alejandro Roca las precipitaciones alcanzaron los 116 milímetros y en Carnerillo los 100 milímetros. Mientras en Sinsacate cayeron hasta el momento 46 milímetros, en Moldes alrededor de 70 milímetros y en Oncativo fueron 74 milímetros. También se registraron 80 mm en Villa María, 48 mm en Marcos Juárez, 60 mm en Noetinger, 32 mm en Idiazábal, entre otro valores.

“Córdoba venía bastante bien. Con esta lluvia van a cerrar una muy buena cosecha de maíz tardío en una provincia que tiene gran parte del área de maíz con fechas tardías. También en soja hay un buen panorama. Fue la provincia menos golpeada por el déficit hídrico”, indicó el experto de la bolsa.

Por su parte, en la provincia de Santa Fe las lluvias también fueron importantes. Hasta el momento en la región de Firmat han caído 35 milímetros, en Rufino 32 milímetros, en Venado Tuerto 28, en San Gregorio 40, en San Justo 25 y en Casilda 36.

“En el centro y norte de la provincia Santa Fe está lloviendo ahora (al cierre de esta edición). Si bien algunos maíces tempranos sufrieron sequía y se picaron, a los tardíos la lluvia de mediados de enero y esta última le va a venir muy bien para cerrar etapas de llenado de grano con buenos pesos”, detalló.

Según Copati, en el núcleo norte y núcleo sur de Santa Fe, con mucho maíz temprano, está avanzando la cosecha con rendimientos buenos, cercanos a los promedios históricos. “Al margen que hay sectores que por ahí tuvieron un mayor impacto (puede haber pérdidas de hectáreas de maíz temprano) no hay derrumbes importantes. En general, los rendimientos de maíz no son malos: si bien están abajo de lo esperado, están en un año promedio”, apuntó. En cuanto al maíz tardío, no existe una gran producción en el núcleo norte y núcleo sur de la provincia “pero lo poco que haya seguramente con estas lluvias va a dar buenos rindes”.

Las lluvias de los últimos días pronostican mejores rindes en regiones de Córdoba y Santa Fe 

En tanto, la soja de primera, con algo de descuento en rindes, va cerrar con mejor humedad la etapa de llenado de granos y “las de segunda (sembradas después del trigo), que venían muy comprometidas con pérdida de rinde y de área, no se espera que estas lluvias muevan la aguja y que mejoren el escenario por lo avanzado del ciclo y el nivel de deterioro que traían. No habrá compensaciones”.

En la provincia de Buenos Aires, el acumulado de agua caída fue dispar, donde el oeste bonaerense fue un poco más beneficiado como en la zona de General Villegas, donde cayeron 23 milímetros, Banderaló 34 y América 30. En Carlos Casares 20 mm y en Pehuajó 16. En tanto, en Rojas se reportaron 30 milímetros. En Carlos Tejedor, donde se secó el 70% de las lagunas, llevaban 25 milímetros.

“El oeste ligó un poco de lluvias que acomodará algo las siembras tardías y las últimas etapas de las siembras tempranas de maíz. En soja de primera va a acomodar un poco el llenado del grano y en las sojas de segunda que están más golpeadas puede tener alguna compensación”, precisó.

A pasos de la cosecha

Para José Luis Stella, de la Dirección Central de Monitoreo del Clima del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), para los próximos días en general toda la porción oriental del país va a percibir una “mejoría” ya que se esperan precipitaciones luego de un comienzo de marzo muy seco. “La próxima semana, la zona núcleo se va a beneficiar de lluvias pero dentro de un patrón todavía deficitario ya que luego volvería a llover por debajo del promedio normal. Hay que destacar que marzo, climatológicamente, es un mes muy lluvioso en la zona y se está dando lo contrario este año hasta el momento”, puntualizó.

Copati explicó que en promedio las lluvias de mediados de enero y estas últimas son los dos momentos húmedos que definieron gran parte de la campaña. “Las lluvias de enero impidieron que se replique un escenario similar al de la campaña 2017/2018 y las de ahora consolidan un buen volumen de producción. Resta esperar a que entren las cosechadoras y confirmen los escenarios descriptos: 44 millones de toneladas para soja y 45 millones de toneladas para maíz”, precisó.

Para Stella, el fenómeno de La Niña ya ha comenzado a debilitarse y tendería a una fase neutral a fines del otoño. Si no hay otros forzantes muy activos, las lluvias deberían tender a normalizarse en la escala estacional.

“Como para compararlo con el año pasado, que ha sido muy sesgado y extremo hacia la sequía y gran amplitud térmica, este año tiende a ser más variable y eventualmente más próximo a lo normal al menos hasta la primavera en donde existe la chance a que el fenómeno de “El Niño” continúe neutral o vuelva a ir hacia una nueva fase fría (La Niña), lo que eventualmente podría volver a complicar el panorama de las lluvias hacia fin de año. Igualmente todavía falta mucho para tener mayor certeza”, concluyó.

La Nación – Mariana Reinke