Jueves, 18 Marzo 2021 02:27

Como integrar exitosamente los cultivos de servicios y verdeos de invierno en la producción de carne

Los cultivos de servicios ya son una herramienta ampliamente reconocida por su capacidad para mejorar la estructura física y química de los suelos y reducir la presión de malezas, pero aun queda mucho camino por recorrer en materia de investigación y ensayos para el perfeccionamiento de sus aplicaciones. Hay múltiples opciones que se pueden usar dependiendo del objetivo final. Por ejemplo, en las zonas en las que la agricultura convive con la ganadería, la siembra de vicia y centeno puede resultar una gran opción integradora. La ingeniera agrónoma Paola Fernández, de la estación experimental Cesario Naredo del INTA, en el partido bonaeresnse de Guaminí, presentó un interesante trabajo que muestra los efectos ambientales y productivos de la siembra y pastoreo intensivo de centeno, vicia y de ambos cultivos consociados.

Justo antes de que la vicia entre en floración se ingresó al campo con animales de 200 kilos y se midieron el consumo, la eficiencia de cosecha y, una vez finalizado el pastoreo, la resistencia del suelo a la infiltración y el contenido de agua en el perfil. “La vicia sola en alta intensidad de pastoreo tuvo una eficiencia de cosecha del 80 por ciento, se superaron las 300 raciones por hectárea, lo que se traduce en 110 kilos de carne por hectárea”, destacó Fernández durante una jornada a campo realizada por el Instituto de promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).

En cuanto al efecto sobre el suelo, la especialista del INTA remarcó que los rastros del pisoteo suelen verse en los 10 centímetros superficiales, y detalló que en la zona con vicia, la resistencia a la infiltración era levemente superior a lo conveniente y el contenido de agua en el perfil era menor a las zonas sin pastoreo y a las zonas con centeno y con vicia y centeno. Es decir que la opción con mayores beneficios en kilos de carne es también la más costosa en términos ambientales.

Respecto al rendimiento del maíz posterior, este fue de 10.553 kilos en el testigo sin cultivo de cobertura, de 8.664 en el área con vicia como cultivo antecesor, 8.219 en vicia y centeno y 7.867 en el que tuvo al centeno como cobertura. “Se evidencia el aporte de nitrógeno que realiza la vicia en comparación con el centeno. La vicia o la consociación de vicia y centeno resulta una alternativa interesante para generar forraje en la salida del invierno”, sintetizó Fernández.

Luego, en la misma jornada, el técnico del INTA Coronel Suarez Darío Morris realizó una radiografía de los verdeos de invierno utilizados en la provincia de Buenos Aires como alternativa para la producción de pasto en épocas de baja producción de forraje, un eslabón central en las recrías, invernadas y tambos pastoriles.

“La avena es el principal verdeo por su versatilidad, luego el centeno por su rusticidad, el triticale, y en menor medida la cebada forrajera, el trigo y el raigrás. Cubren gran parte de los requerimientos de los animales tanto proteicos como energéticos”, indicó, y remarcó que la avena hace un gran aporte otoño-invernal y se complementa muy bien con una pastura plurianual.

Respecto al costo de los verdeos, Morris explicó que suelen ser más caros que las pasturas perennes porque estas duran más y se amortizan en el tiempo, pero aclaró que no es lo mismo producir un verdeo de 1,5 toneladas de materia seca por hectárea que uno de 6 toneladas. “Cuanto más rendimiento más se diluye el costo por kilo de materia seca”, dijo, y agregó que según los datos disponibles, aunque la mayoría de los productores estan en el rango de entre 1,5 y 6 toneladas por hectárea, el potencial es de 8.000 a 10.000 kilos.

En ese sentido, el especialista brindó algunas pautas generales para obtener verdeos más productivos. En primer lugar, utilizar variedades mejoradas genéticamente, que otorgan más rinde y resistencia a enfermedades y plagas. Luego, sembrar en la fecha adecuada: “Recomendaos la siembra entre el 15 de febrero y 15 de marzo para tener mayor producción de forraje”, detalló. El momento del primer pastoreo también es importante. “Si sembramos temprano el aprovechamiento se podrá hacer antes. Hay que iniciar el pastoreo cuando haya alrededor de 1800-2000 kilos de Ms/ha, unos 25-30 centímetros, chequeando que las plantas estén bien arraigadas y que no se arranquen fácilmente”, aclaró. Además, Morris remarcó que es clave conocer las curvas de producción de cada especie para armar una cadena forrajera, algo que hoy tranquilamente se podría armar con diferentes variedades de una misma especie. Y por último, la fertilización. “Hay una gran respuesta a la fertilización: tenemos que saber cuánto fósforo hay en el suelo. Con 50-70 kilos de nitrógeno se obtiene una muy buena respuesta, por cada kilo se puede obtener entre 15 y 40 kilos de materia seca”, afirmó.

Clarín – Lucas Villamil