Jueves, 18 Marzo 2021 02:27

Biocombustibles. Una fábrica de etanol adaptó su propia flota para funcionar sin nafta

Hace pocos días se conoció una de esas noticias que van a contramano del rumbo general de los acontecimientos y que sirven como disparadores de la reflexión y el debate. La empresa cordobesa productora de etanol Bio4 mostró en sus redes sociales que ya cuenta con una flota propia de siete vehículos adaptados para la utilización de bioetanol al cien por ciento. “Usamos un sistema de chipeado que se vende en Brasil por menos de 20 dólares y transforma casi cualquier auto en flex”, detalló en diálogo con Clarín Rural el presidente de Bio4, Manuel Ron, y aclaró: “Es super sencillo de implementar pero no está homologado a nivel oficial, nosotros lo hacemos solo para uso interno. Estamos pensando en que algún municipio le pida autorización a la Secretaría de Energía de la Nación para poder hacerlo”.

El principal beneficio, según Ron, sería “matar” la ineficiencia de producir un biocombustible en Tucumán o Córdoba, fletarlo hasta las refinerías de Dock Sud y que vuelva al interior para ser usado como nafta en mezcla. “Es un disparate desde el punto de vista de la eficiencia, la huella de carbono… La liberación de combustibles regionales generaría alta eficiencia por el consumo local, sin flete”, remarca.

El etanol, que en la Argentina se produce principalmente a base de caña de azúcar o de maíz, se utiliza actualmente para cortar las naftas al 12 por ciento. Desde los sectores productivos, parados en argumentos tanto ambientales como económicos, vienen reclamando que se aumente ese porcentaje, y de hecho ese es uno de los puntos centrales que incluiría una eventual nueva ley de biocombustibles. Pero hoy la posibilidad de una nueva ley es muy lejana y el reclamo pasó a ser que al menos se prorrogue la ley actual, que vence en mayo.

“Faltan 40 días para que se venza la ley después de 15 años y ante la ausencia de una política de Estado estamos pidiendo que salga la prórroga y luego sentarnos a pensar un nuevo régimen para los biocombustibles. La Secretaría de Energía es quien debería fijar una política de Estado o realmente liberalizarlo, pero no está detrás de esto. Empiezan a jugar las petroleras y su vocación de mantener el control de la distribución de combustibles”, comenta Ron.

Para ilustrar el impacto de una suba en el corte sobre la industria de los biocombustibles, el empresario dice que cada punto extra de corte equivale a 90.000 metros cúbicos anuales de etanol, lo mismo que produce una planta como Bio4. Con la capacidad de producción actual se podría abastecer al mercado con un corte de hasta el 14 por ciento.

Mientras tanto en Brasil, donde todas las naftas vienen cortadas con 27 por ciento de etanol y en los surtidores también está la opción del E100, el etanol ya representa casi el 50 por ciento del total de combustibles utilizados. “El taxista saca la calculadora, ve a cuánto está uno y otro y decide si carga E27 o E100”, dice Ron, y respecto de la capacidad de los autos locales de adaptarse a esa situación agrega: “Hoy, cualquiera que se va de vacaciones a Brasil en el auto carga E27 y no pasa nada. Para el E100 sí se necesita que el auto sea flex o que esté chipeado”.

Un dato curioso es que en Córdoba, cerca del cluster maicero que encabeza Bio4, ya hay automotrices que fabrican autos flex para exportar a Brasil desde hace varios años. Todo invita a pensar en una transformación local del maíz en etanol en el centro del país para ser utilizado en autos de fabricación propia, reemplazando energía fósil por biocombustibles. Pero la realidad va a otra velocidad.

Hace tres meses, la planta de Bio4 estaba parada porque por cada litro que se molía había quebranto. Ahora, el etanol obtuvo una pequeña mejora en el precio pero la incertidumbre persiste y sigue habiendo capacidad ociosa en la industria. ”Estamos transitando un sendero de cinco meses de una mejora de precios, pero en mayo vence la ley y se termina el sendero. Los números están malísimos, estamos trabajando sin ninguna rentabilidad”, sintetiza Ron.

Clarín – Lucas Villamil