Jueves, 25 Marzo 2021 03:00

Pese a la dureza de los acreedores, Vicentin quiere llegar a un acuerdo en 90 días

Vicentin redujo un 80% sus pérdidas en su año fiscal 2020, cerrado en octubre, y, con esa situación financiera mejorada, busca llegar a un acuerdo con los acreedores en los próximos 90 días. "La intención es acordar dentro de tres meses", le anticipó a El Cronista Estanislao Bougain, director titular de la cerealera. Con una deuda concursal de $ 122.375 millones, la agroexportadora es optimista respecto del potencial arreglo, pese a la reticencia del ala más rígida de sus acreedores comerciales y financieros, que incluye a importantes corredores granarios y entidades bancarias internacionales, que proponen fuertes quitas y hasta el desplazamiento del actual directorio y los accionistas. Esta última propuesta tiene el respaldo del Banco Nación, mayor acreedor de Vicentin, con unos u$s 300 millones adeudados.

La empresa tiene en claro que deberá afrontar el desafío de reestructurar su pasivo "en condiciones sustentables y aceptables" y está dispuesta a negociar, incluso, en estos duros términos. "La compañía escucha las exigencias de los acreedores", sostuvo Bougain, y adelantó que, en los próximos días, se conformará un comité de reestructuración, que buscará generar consensos y diálogo con los stakeholders, para contribuir a una salida ordenada.

Ya hay interesados en ingresar al negocio. Desde noviembre, la firma impulsa su reconversión en "una nueva Vicentin privada y de mayoría nacional". "El plan no es extranjerizarla. Hay jugadores locales interesados en co-crear una propuesta", expresó Diego Guelar, embajador de la Argentina en China durante la administración Macri, que fue contratado como asesor.

Cabe destacar que Fabián Lorenzini, el juez de Reconquista que lleva el concurso preventivo, fijó hata el 3 de septiembre el período de exclusividad. Esto significa que, antes de esa fecha, la compañía debe presentar al juzgado un acuerdo para evitar una quiebra.

Vicentin acelera su plan luego de revertir sus resultados. En su último ejercicio, registró un rojo de $ 15.194 millones, según el balance contable con cierre al 31 de octubre pasado, que deberá ser aprobado el 29 de abril por la asamblea de accionistas, antes de ser presentado al juzgado.

Se trata del segundo período con números negativos para la cerealera, que, aunque logró recortar la merma de $ 72.100 millones registrada en 2019 (contra la ganancia de $ 2829 millones obtenida en 2018), no pudo revertir la caída que arrastra desde hace dos años.

Sin embargo, el rumbo de la agroexportadora parece haberse modificado en los últimos meses, desde que informó que retomó la senda de la rentabilidad y no contrajo nuevos pasivos, tal como señaló en los últimos informes mensuales de evolución de enero y febrero.

Asimismo, el directorio aclaró que el balance presentado hace referencia a un período que "quedó atrás" (sic). "Puede interpretarse como una contradicción, si tenemos en cuenta que arrojó una pérdida grande y que, últimamente, comunicamos lo contrario. Pero desde octubre hasta la fecha, continuamos mejorando los números. Hoy, informamos una pérdida anacrónica, en un momento en el que se alcanzó una rentabilidad, con ingresos superiores a u$s 6 millones y u$s 7 millones en enero y febrero", apuntó Bougian.

Las razones del rojo

La pérdida operativa de $ 6468 millones fue uno de los principales factores que incidieron en la foto final del balance. "El resultado operativo sigue siendo negativo, pese a que se mantuvieron las fuerzas de trabajo intactas y la capacidad de generación de fondos de los activos", reconoció la compañía en el informe, que repasa los hechos más relevantes en su historia desde diciembre de 2019, cuando se declaró en default, hasta la actualidad, pasando por la apertura del concurso en marzo de 2020, el intento de intervención estatal en junio, el cambio de directorio en octubre y una nueva intervención, en este caso parcial, en diciembre último.

Otro de los ítems que influyó fue una pérdida de $ 19.534 millones en lo que se refiere a los resultados financieros. Al respecto, el contador y flamante presidente de Vicentin, Omar Scarel, le explicó a este medio que se trata de una diferencia de cambio de la deuda concursal, expresada en dólares, que se reevalúa mes a mes, por efecto de la devaluación.

"El monto en dólares es el mismo que antes. Pero, en pesos, es mayor. No tiene nada que ver con la salud de la empresa. Los números son veraces e inobjetables", sentenció, y agregó que el balance fue examinado por auditores internos y externos, el coauditor, el interventor y el subinterventor.

El patrimonio neto también volvió a tener signo negativo: se ubicó en $ 39.325 millones (mayor al del ejercicio anterior, de $ 24.020 millones, también, en rojo). Los activos significaron un total de $ 84.986 millones al 31 de octubre de 2020, contra $ 124.342 millones que representaron en el período anterior. Por su parte, los pasivos sufrieron una reducción interanual: pasaron de $ 148.362 millones a $ 124.311 millones.

Entre los motivos que explican los números en rojo, el directorio hizo hincapié en la interrupción de la actividad de las plantas de crushing durante el primer semestre de 2020 y la utilización de la capacidad instalada por debajo del punto de equilibrio.

Es que, a partir del 6 de diciembre de 2019, se pararon las plantas de San Lorenzo y Ricardone, como así también la operación correspondiente a Vicentin en Renova, "ante la imposibilidad de generar materia prima para mantenerlas operativas".

En efecto, el procesamiento de molienda de soja en las líneas próximas al puerto de San Lorenzo reanudaron su actividad el 4 de mayo y el 25 de junio. Nunca llegaron a estar 100% operativas, sino que funcionaron al 45%: molieron 7000 toneladas diarias, cuando su capacidad total asciende a 16.500. Así, "no se revirtió la pérdida originada por la inactividad del primer semestre".

A su vez, el establecimiento de girasol en Ricardone, que permaneció cerrado durante casi un año, sólo pudo alquilarse como espacio de almacenamiento y prestación de otros servicios. La empresa se esperanza con su reactivación, que tuvo lugar hace unas semanas, tras la celebración de un acuerdo con la cooperativa de productores Unión Agrícola de Avellaneda (UAA).

Cabe destacar que este complejo opera con girasol proveniente del norte del país, recogido durante la "cosecha temprana", que va de diciembre a marzo. "En marzo de 2020, la Sociedad estaba inmersa en los problemas pre y post concursales, por lo que no pudo conseguir fasones para moler. Sin embargo, toda la capacidad de almacenamiento estuvo alquilada desde abril hasta febrero de 2021, manteniendo un ingreso para sostener los costos fijos, estimados en $ 35 millones mensuales", aclaró en el estado contable.

Finalmente, Vicentin pudo poner en marcha sus plantas y ocupar buena parte de la capacidad de molienda, mediante contratos de fasón, una modalidad que adoptó "dada la imposibilidad de afrontar el capital de trabajo necesario para continuar con la actividad normal". "Gracias a estos acuerdos, solventó gastos, sin tener que recurrir al recorte de personal", expuso.

Sin embargo, pese a que el crushing se reactivó, los costos fijos por inactividad repercutieron en el resultado final, debido a la dificultad para conseguir rápidamente fasones, por los embargos sufridos, una situación que se frenó con la apertura del concurso, pero que luego se agravó con el inicio de la cuarentena.

Asimismo, la demanda estuvo por debajo de la capacidad instalada, ya que el bajo nivel de molienda se mantuvo constante a lo largo de 2020, con una caída de casi el 10% a nivel nacional.

En este sentido, un factor que influyó fue la eliminación, en agosto de 2018, del diferencial arancelario que promovía la exportación de valor agregado del complejo sojero, cobrando una menor retención a la exportación de aceites y harinas, de aproximadamente el 3%, comparado a la exportación de granos.

"Fue uno de los causantes de los magros márgenes de molienda de 2019 y 2020, situación que sufrió todo el sector industrial agroexportador. La situación fue parcialmente revertida por el decreto del 4 de octubre del año pasado, por el cual se recuperó un diferencial del 2%. Este tipo de medidas permiten la significativa recuperación del sector y, por lo tanto, también de la Sociedad", precisó la empresa.

Asimismo, el texto enmarca los resultados financieros de la agroexportadora en las condiciones macro en las que desarrolló sus actividades el año pasado, un contexto de "volatilidad económica y acumulación de obstáculos institucionales que impiden el desarrollo del país", sumado a la irrupción del coronavirus.

"La pandemia del Covid-19 y el aislamiento tan prolongado, como principal herramienta de defensa, agravaron la situación. La economía doméstica sigue mostrando fuertes desbalances macroeconómicos. La inflación anual es superior al 40%, a pesar de la existencia de controles de precios", concluyó.

El Cronista – Agustina Devincenzi