Lunes, 29 Marzo 2021 02:27

Como en la zona núcleo, en Río Negro también se logran rindes en maíz de 15.000 kilos

“Soy productor y asesor en el Valle Inferior del Río Negro, alquilo campos bajo riego para hacer maíz que rinden de 14.000 a 15.000 kg/ha, a 30 km de Viedma sobre la ruta 3, con precipitaciones que no superan los 300 mm anuales, concentradas en el invierno. Así habla Agustín Paniz, con 34 años, oriundo del lugar, quien volvió a sus pagos luego de graduarse de Ingeniero Agrónomo en la FAUBA. “Como actividades de secano se hace cría, verdeos y con algún cereal de invierno como trigo y cebada, siempre con muy baja tecnología, y el riego nos permite trabajar, además de maíz, otros cultivos de verano y forrajeras como alfalfa. Asimismo, combinamos con ganadería y el agregado de estos últimos años del cultivo de cebolla como actividad hortícola” explica.

“Desde que me recibí comencé a trabajar en esta zona que resulta muy estable en los planteos. No obstante, es un ambiente bastante hostil en cuanto a lo climático, lo cual operativamente resulta un poco más difícil comparado con otros lugares del país, y obviamente se precisa la llegada del agua. Tenemos que lidiar con campos que son overos con lo cual hay que buscarle la vuelta para lograr el éxito deseado”.

¿Qué más nos podés decir de los maíces?

Siembro este cultivo en la zona hace unos 8 años, siempre ajustando cuestiones de manejo. Y en líneas generales lo que hacemos depende del suelo y de varios factores, pero el objetivo es una densidad de siembra de 85.000 a 90.000 semillas por ha con el fin de lograr 75.000 o 80.000 plantas por hectárea a cosecha. Sembramos con distancia entre surcos de 70 cm porque la mayoría de la maquinaria disponible esta con esa distancia entre hileras en los cabezales.

¿Qué otro detalle sobre la siembra se puede comentar?

La siembra se hace con placa mecánica, hay algunos que han incorporado algo de dosificación neumática pero en la gran mayoría de los casos, sembramos con máquina.

En lo referente a fechas por una cuestión de temperaturas y de heladas, arrancamos la siembra alrededor del 10 o 15 de octubre, todo lo que es materiales para grano. Y tratamos de no sembrar más allá del 7 a 10 de diciembre debido a que tratamos de escapar al riesgo de caer en alguna helada temprana.

En las siembras para silo se pueden extender un poco más pero esa es su ventana normal.

En cuanto a los híbridos puedo decir que desde hace muchos años trabajo con materiales  del semillero KWS, como el KM 3916 con alto rinde en grano o el 4360 con comportamiento silero, por ello los conozco y se cómo se comportan.

¿Cómo es la fertilización?

Lo normal es aplicar entre 50 y 100 kg/ha de fosfato monoamónico o diamónico a la siembra y 400 kg/ha de urea granulada.

En general parto la fertilización nitrogenada en dos momentos, es decir hago una primera aplicación con 200 kg/ha de urea en V3 a V4 y el resto es decir 200 kg/ha y a veces 250 kg/ha en no más de V6 a V7. De manera corriente distribuimos la urea y a continuación aplico una lámina de riego. Puede darse alguna lluvia pero normalmente no tenemos lluvias en primavera – verano.

Algunos incorporan el fertilizante al suelo al costado de la planta. Y otros hacemos toda la fertilización al voleo con esparcidora de dos platos.

¿Y en lo referente a sanidad?

Por una cuestión de presión de plagas, no usamos demasiada tecnología en conjunto con los híbridos, usamos materiales RR o Bt RR, recién ahora se esta usando tecnología de díptera tres o Bt pro, toda disponible en los materiales de KWS.

En control de malezas ¿cómo se manejan?

Normalmente se hacen una o dos aplicaciones en las que utilizamos glifosato, y por ahí lo ayudamos con algo para hoja ancha como dicamba o 2,4 - D. No más que eso, tal vez algún insecticida preventivo, pero no aplicamos fungicidas ningún control extra por el momento.

¿Qué nos podés comentar de la cosecha?

Los maíces se mantienen verdes durante mucho tiempo y se terminan secando con la primera helada y luego, a raíz de la condición climática, se generan complicaciones para llegar a los 13 o 14 % de humedad, con lo cual estamos hablando de una cosecha de junio a julio. Ahora tratamos de adelantar la cosecha a mayo para lo cual aceptamos 16 % y hasta 18% de humedad.

¿Y cuál suele ser el destino de la producción?

El destino de la cosecha va cambiando, antes era todo para grano seco para guardar en un silo de chapa. Ello con el paso del tiempo fue cambiando y esta comenzando a aparecer la tecnología del grano húmedo de maíz, lo cual en nuestra zona nos permite adelantar bastante de la cosecha. Y tratamos de convertirlo en carne dentro del mismo campo y de apoco comenzamos a volcarnos a ese tipo de manejo.

La mayoría del grano se vende como forraje para los engordes de la zona, o los mismos productores lo convierten en carne en el mismo campo.

¿Qué se puede detallar sobre el riego?

El riego es por manto, el agua corre por canales en forma gravitacional, y tomamos agua de un canal principal, y para ello se hace el pedido de agua en una compuerta a la gente que trabaja para el consorcio de riego. Para el maíz, se aplican entre 6 y 7 riegos según como venga el verano, a razón de 80 a 100 mm de agua cada riego. O sea que le ponemos unos 700 mm aproximadamente por campaña.

Bajo riego pensamos en como producir mejor y no miramos tanto para arriba como en otros lugares y eso para mí es clave.

¿Qué se puede detallar sobre las rotaciones?

Como combino agricultura con ganadería, la rotación suele ser maíz, que trato de cosechar en junio en la medida de lo posible con algún punto más de humedad, y luego cebada que se cosecha a findes de diciembre, paso a un verdeo sembrado en febrero o marzo que aprovecho con la vaca o con alguna recría, y luego vuelvo a maíz. El verdeo puede ser una avena, o cebada, o vicia, o ambos combinados.

Otra rotación puede ser maíz para grano, cebada para grano y salir a un maíz para silaje con un rinde de 40 tn/ha y casos de hasta 60 tn/ha de materia verde. No obstante, normalmente solo una parte del campo es para silaje debido a que son campos overos. Estamos picando con un 33% de materia seca lo cual obviamente varía según el momento de picado.

En la zona tenemos campos con un poco de historia agrícola y campos nuevos que se está incorporando a la agricultura. Son campos que tienen dominio de riego pero son de monte que se desmontan y se ponen en agricultura. Entonces mucho del trabajo que hay que hacer en la zona es estructurarlos.

Es para tener en cuenta que hablamos de suelos con menos de 1% de materia orgánica con cero estructura y en los valles donde se aplica riego gravitacional. Para ponerlos en cultivo, necesitamos hacer una nivelación, o sea que se mueve suelo para incorporar el riego con lo cual se generan importantes desbalances de suelo.

Por ello hay suelos con problemas de sodio, de sales, por lo cual se requiere de un proceso de armado del campo. Los maíces que dejan entre 8.000 a 10.000 kg/ha de rastrojo son de gran ayuda en esta tarea de restructuración. Primero se hace cebolla y se rotan con gramíneas, y luego de varios años comienza a entrar el maíz en estas rotaciones.

En el caso del maíz que es un cultivo sensible a las condiciones de suelo, lo que hago es buscarle los mejores lotes, y en los de menos calidad siembro gramíneas o pasturas para la hacienda. Es muy difícil destinar todo a maíz en un campo de 300 o 400 hectáreas, porque hay zonas de 3.000 a 5.000 kg/ha, por ello decimos que la variación de ambientes es importante. Es domar el suelo.

Clarín – Juan B. Raggio